Crear Conciencia en el Cambio

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No solamente basta que estén conscientes de que algo se tiene que mejorar, sino que se comprometan a mejorarlo, ése es el gran secreto del líder. Seamos creyentes o no, hace casi 2 mil años existió un líder carismático, un líder con una fuerza extraordinaria, un líder que hizo un parteaguas en la historia universal, y que todos los que nos hemos dedicado, como es mi caso, al estudio del tema del liderazgo, lo he­mos considerado como uno de los líderes más extraordinarios de to­dos los tiempos: Cristo.

¿Y qué fue lo que hizo Cristo? Analicémoslo: vivió un mensaje, una misión, intensamente; eligió a una docena de individuos, los preparó durante tres años y luego les dejó el compromiso de difundir su men­saje, prácticamente les dijo: “Les entrego esta noble tarea, ustedes se­rán responsables de los resultados que obtengan”, les vendió la idea y se fue. Hoy resulta que han pasado 2 000 años y los que creyeron en Él siguen trabajando intensamente.

Un líder de Excelencia tiene una característica fundamental: Compro­mete a sus seguidores. Imagínense a Golda Meir. A los judíos que tuvie­ron que dejar su fábrica con grandes ingresos y una vida tranquila y feliz, los mandó llamar a un país terriblemente conflictivo, árido, desolado, un país verdaderamente inhóspito, que les ofrecía nada más un compromiso.

Ésa es la parte vital, y aquellos hombres y mujeres dejaron todo por seguir un sueño, esto significa compromiso, no basta ser buena gente, no basta ser una persona atenta y amable. ¡No!, hay que ser alguien que comprometa y tener ese poder de convencimiento que hace que los demás acepten el compromiso y se entreguen a ese ideal. No se trata de que se dé a elegir, no hay opción, éste es el compromiso y todos tenemos que vivido, y el líder al frente va marcando el paso y con la acti­vidad esencial de comprometer a sus seguidores.

Si nos situamos en la parte humana, la parte más bella, ésta nos dice que solamente por amor nos comprometemos, porque el compromi­so significa limitar la libertad asumiendo todas sus consecuencias; li­bertad -libre albedrío- para elegir y asumir las consecuencias de la decisión, para bien o para mal. Yo soy libre de casarme o no, de acuer­do, pero si me caso, asumo la responsabilidad de una pareja; soy libre o no de gestar un hijo, de embarazar o no a mi novia, de acuerdo, pero si lo hago, asumo la responsabilidad de formar un hijo; yo soy libre de trabajar o no en tal o cual empresa, pero si ingreso ahí, asumo la res­ponsabilidad de dedicarme con plenitud de cuerpo y alma a cumplir con la labor que se me encomiende; yo soy libre de hacerme adicto a la droga, pero si lo hago debo asumir las consecuencias que tenga so­bre mi persona. Soy libre de ir o no a estudiar y asumo la responsabi­lidad de mi sabiduría o de mi ignorancia.

Vital y fundamental es la responsabilidad que viene aparejada en la misma proporción con la propia libertad. El líder compromete y el que ama acepta el compromiso, el que ama renuncia, el que ama da todo de sí, el que ama se atreve a dar todo por lo que ama, por eso el amor es compromiso, por eso el estar en una empresa compartiendo un sueño es compromiso, por eso el líder carismático enamora y seduce.

Algo curioso, imagínense ustedes a Gandhi, un hombre pequeño y delgado, ¿habrá sido un seductor?; piensen en Cristo, vaya compromi­so que heredó a sus seguidores; analicen el compromiso de Charles de Gaulle actuando en la clandestinidad en Inglaterra, dirigiendo la gran resistencia francesa, un hombre comprometido hasta la muerte con su gente; Winston Churchill enviando sus ejércitos a Europa para liberarla, la gran mayoría sabía que iban a morir, pero su compromi­so con la libertad era fundamental. Por ello es esencial que un líder sea un supervendedor de compromisos forjados en un ideal y que com­prenda el sentido responsable de la libertad.

El líder carismático debe ser exigente al comprometer a su gente, pre­sionándola y forzándola a la acción inmediata. El reto es precisamente seducir y guiar al equipo hacia el cambio, contradecir a Maquiavelo creando una atmósfera atractiva de alta presión con fechas límites para alcanzar los objetivos buscados, así como un sentido de urgencia que en esencia exija un desempeño más alto de su personal.

Cuando el trabajo tiene un sentido, cuando el líder puede transmitir a su gente la necesidad de realizar un trabajo de calidad, cuando la misión de servicio de la empresa es clara para todos sus integrantes, se puede lograr un compromiso al cambio más allá de lo extraordinario. El compromiso personal y la voluntad de sacrificio son el resultado de una creencia sincera en la misión de la empresa.

Los líderes deben asignar tareas que contagien un alto grado de mo­tivación intrínseca que justifique el esfuerzo a realizar, el resultado a lograr, y fomente el no convencionalismo para propiciar un ambien­te de confianza que estimule la creatividad y ponga en práctica solu­ciones no probadas.

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