El Monopolio de los Mercados

Monopolio de los Mercados

El Monopolio de los Mercados, un Enemigo del Consumidor y de los Gobiernos

Todos conocemos del daño que provoca permitir la monopolización de los mercados, del tipo que sea. Se vicia la industria, se produce una competencia desleal, se afectan las reglas establecidas sobre defensa del consumidor y se ofrecen productos cada vez de menor calidad. Esto sin contar que produce el estancamiento de las labores productivas de otras empresas, al establecer barreras para su entrada en dichos mercados.

En muchos mercados es común escuchar las quejas de los consumidores, sobre la realidad de tener que comprar un determinado producto casi en contra de sus deseos, porque no existe otra marca comercial que les permita elegir otra opción.

En nuestra América Latina, muchos países carecen de regulaciones al respecto, lo que hace casi imposible gestiones de reclamos por parte de los consumidores, haciéndolos presas del monopolio comercial.

Es importante que el consumidor pueda expresar sus quejas sobre lo que no le satisface y mucho más importante, que éstas quejas sean atendidas responsablemente. Es la única manera de que el consumidor sienta que el dinero que paga por un producto o servicio está garantizado.

Los gobiernos deben fomentar la productividad en sus mercados, producir facilidades a las empresas para que generen negocios, bajo un ambiente competitivo leal y equitativo.

Son nuestros gobiernos quienes más interés deben mostrar por organizar, de manera determinante, el sistema de competencia de sus industrias, pues a mayor generación de negocios, mayor es la capacidad productiva de un país, mayor la llegada de los inversionistas, mejor el desarrollo productivo de las empresas y mayor la credibilidad de los consumidores en sus instituciones y gobiernos.

Con el advenimiento de los tratados de regionales de comercio, los mercados latinoamericanos se verán en la impostergable necesidad de establecer reglas de juego, en relación al monopolio de los mercados, ya que la introducción de productos provenientes de países que tienen regulaciones claras al respecto, podría provocar el descalabro de las industrias nacionales, al ofertar a los consumidores productos y servicios garantizados, que evidentemente tendrían mejor recepción.

Esto si lo vemos desde el punto de vista comercial, propiciaría un monopolio de las industrias extranjeras que introducirían sus productos en los mercados nacionales, desplazando a los nuestros; amparándose en un mejor servicio, mejores precios y mayores alternativas.

Es importante regular la competencia comercial de nuestros países, es necesario legislar responsablemente sobre el monopolio de los mercados, urge que los gobiernos otorguen facilidades para la instalación de nuevas empresas, es determinante lograr que nuestras industrias y sus procesos productivos se fortalezcan, y es más importante aún escuchar a nuestros consumidores y garantizarles su inversión. Solo así conseguiremos insertarnos en los mercados globales sin temor a ser desplazados.

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