Esto es lo que detiene el Crecimiento de tu Negocio

Siempre he dicho que no es la estrategia, el boletín, la publicidad o el servicio que vendes. Es precisamente lo que te explico aquí lo que detiene el acelerado crecimiento de tu negocio. Toma nota, aplica lo aprendido y notarás una drástica mejoría en tu negocio.

La semana pasada, recibí decenas de correos electrónicos y mensajes en Facebook de personas agradeciendo mi teleconferencia gratuita. Me sentí feliz porque fue como si me hubieran sacado varias capas, como a la cebolla, para revelar la mentalidad detrás de todo lo que hago.

De mi sinceridad cuando hablo de los miles que genero por cliente (y que tú también puedes lograr), de mi actitud con personas que se quejan, de los recuerdos hermosos que el dinero me permite comprar o de los gallos cantando mientras doy una teleconferencia en sandalias, sin maquillaje y con una sencilla camisa.

Pero no todo esto que he logrado ha sido siempre así. Recuerdo los comienzos en mí negocio cuando terminé cerrando las puertas en el 2007 porque no podía ni comprarme un helado.

Mucho ha llovido. Y he aprendido una que otra cosa a la hora de atraer clientes y generar más ingresos y más libertad financiera y personal. ¿Cuál es el secreto? ¿Qué estoy haciendo específicamente para lograr todas estas bendiciones? ¿Qué mentalidad debes tener para que marches seguro sin tener que pelarte las rodillas como me las he pelado?

Pues en estos 4 tips lo descubrirás…

1. Siendo brutalmente honesta

(Tal vez mis palabras molesten a algunos sensibles, pero la vida es así.) Un día, me dije, ¡esta mierda no me gusta! No me gustan los ingresos que estoy haciendo, tampoco me gusta que la competencia dicte cuánto debo cobrar y mucho menos me gusta trabajar como una mula y no ganar el dinero que quiero. La realidad es que no estaba satisfecha y, siendo ahora brutalmente honesta, puedo hacer los cambios para limpiar este reguero.

Esa es mi mentalidad. Siendo brutalmente honesta y siendo tú brutalmente honesto contigo mismo, puedes hacer los cambios si no te gusta la vida que estás viviendo. Cambia. Tú no eres un pedazo de cemento.

2. Resistencia a la inversión

Eso es lo que he visto en muchos empresarios. Tienen un dolor caótico en el estómago y corren al doctor. Sus niños se enferman y vuelan a comprar medicina. Muy bien todo. Pero ¿y el negocio? ¿No es tan importante en tu vida como es la tuya o la de tus hijos? Si no lo es, deja espacio para los que se atreven.

El empresario que acelera el crecimiento de su negocio entiende perfectamente la importancia de invertir. Invertir en sistemas, en servicios, en publicidad y en el conocimiento de otros que dejan huella. No te resistas a la inversión. Hay empresas que esperan hasta 5 años para ver ganancias. Todo lo que generan es reinvertido en el negocio. Yo invierto y le saco el jugo a mi inversión.

3. Tomar acción masiva

Esta la repito y la vuelvo a repetir. Ni el mejor libro, ni las mejores técnicas de la ley de la atracción y ni la mentalidad positiva o motivación acelerarán el crecimiento de tu negocio. El secreto, que no es secreto, está en la acción masiva.

¿Necesitas mejores clientes? Toma acción masiva para atraerlos. ¿Necesitas subir tus precios? Toma acción masiva. ¿Hay un servicio o producto que te ayudará en tu negocio? Toma acción masiva. En el campo de los negocios, no gana el que piensa mucho. Solo el que toma acción masiva.

Y por último…

4. Miedo al éxito

Yo pensaba que, si ganaba más dinero, la voz se iba a regar y por eso me iban a asaltar. También pensaba que mi familia se iba a alejar si se enteraban de que generaba más dinero que ellos. O que mis amistades se iban a aprovechar de mí por mi posición financiera. Estos eran miedos que me detenían hacia el éxito. Es decir, el miedo al éxito.

Y, aunque acepto que aún tengo algunos miedos que tengo que trabajar, ahora que gano más dinero que mi familia, que mis vecinos y mis amigos cercanos, aprendí y acepté que simplemente me merezco este dinero y mucho más. Y que, si alguien se aleja porque tengo más dinero o se me pegan para aprovecharse, pues simplemente me alejo. Yo elijo.

Esa es la mentalidad que me ha ayudado a salir adelante para disfrutar estas bendiciones. Si yo puedo, ¡tú también puedes!

 

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