Las Profecías hechas Realidad

Las Profecías hechas Realidad

Las Profecías hechas Realidad

Todos creamos nuestros futuro con las expectativas que tenemos. Ellas son como profecías. Si espera y confía que le sucedan cosas buenas, éstas se harán realidad en su vida; si se enfoca en que le ocurran cosas negativas, de igual manera, no saldrá decepcionado.

Lo que usted consiga en la vida no necesariamente será lo que usted quiera conseguir, sino lo que espera alcanzar. Las expectativas ejercen una poderosa e invisible influencia que hace que las personas se comporten y las situaciones se desarrollen tal como lo esperan.

La gente adinerada espera ser rica. La gente exitosa anhela ser exitosa. La gente alegre y popular espera ser alegre y popular. Su vida y sus circunstancias son el resultado de sus propias expectativas. Usted posee el control de la mayor parte de sus expectativas. Esto no significa que a estas personas no les sucedan cosas malas o inesperadas, o que no enfrenten situaciones negativas en su vida. Pero cuando esto ocurre, ellas entienden que son parte de la vida, que son las excepciones a la regla, y esto les ayuda a responder mejor a la realidad que se les presenta.

Las personas que tienen poco éxito se caracterizan por sus pobres expectativas hacia el futuro; son negativas, fatalistas, pesimistas. Y esto hace que de alguna manera las situaciones se resuelvan de la forma esperada; es decir teñidas de negativismo.

El doctor Robert Rosenthal, de la Universidad de Harvard, afirma que las expectativas de los profesores tienen un enorme impacto en la actuación escolar de sus alumnos. Su estudio también comprobó que si los estudiantes eran conscientes que se esperaba de ellos un buen rendimiento académico, su productividad era mucho mejor que en aquellos casos donde no existían dichas expectativas.

Indudablemente, las perspectivas que otros pueden tener sobre nosotros, serán de gran incidencia en nuestras vidas. Sin embargo, las más importantes son las que usted pueda tener de sí mismo. Ahora, lo más interesante, en lo que a expectativas se refiere, es que pueda fabricarse las que usted piense que son las más atinadas para su vida. Puede crearse su propia manera de abordar el mundo y esperar lo mejor de sí en cada actividad en la cual esté involucrado.

El multimillonario Clement Stone era famoso por ser un “paranóico invertido”. Él creía que todo el mundo estaba conspirando para que él triunfara. El paranóico invertido ve en cada situación la voluntad celestial de conferirle algún tipo de beneficio o de enseñarle alguna lección valiosa para el logro de su éxito.

Un asistente a uno de mis seminarios, que por aquella fecha se encontraba sin empleo, me contó que después de haber escuchado esto, comenzó a hacerse todas las mañanas la siguiente reflexión: “creo que hoy me va a suceder algo maravilloso”.

Repitió esto una y otra vez hasta que empezó a desarrollar una actitud que le hacía esperar con gran ansiedad cualquier acontecimiento del día. Lo más asombroso del caso es que comenzaron a sucederle una serie de eventos maravillosos. A la semana de iniciar este ejercicio, después de estar seis meses sin empleo, recibió dos ofertas de trabajo. Sus problemas económicos y sus dificultades parecieron solucionarse de manera milagrosa. Era como si de repente todo lo que hiciera le saliera bien.

Así que espere lo mejor de usted. Imagínese que tiene habilidades ilimitadas y que puede lograr lo que desee. Piense que su futuro sólo está limitado por su imaginación, y que lo que haya logrado hasta ahora es sólo una fracción de lo que es verdaderamente capaz de lograr. Imagínese que sus momentos más grandes están por venir y que todo lo que le ha pasado hasta ahora ha sido sólo una preparación para las grandes cosas que le llegarán.

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