Pato a la Escopeta

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Hay muchos genios cavando en las huertas y muchos mediocres gobernando naciones.
– Anónimo

“Ahora resulta que los patos le tiran a las escopetas”, comentó un político de mi localidad cuando unos ciudadanos le recomendaban un proyecto de desarrollo urbano para la zona.

Personajes tan ilustres como el político aparecen todos los días:

Padres de familia autoritarios que imponen a sus hijos la carrera universitaria y, en ocasiones, hasta su pareja.

Maestros que en lugar de fungir como facilitadores se desempeñan como impedidores del aprendizaje en el salón de clases, no permitiendo que nadie opine o imponiendo reglas sin sentido, pensando que un 100 de calificación es más importante que diseñar una estrategia para que el alumno aplique sus conocimientos afuera del aula.

Algunos directores o gerentes de departamentos, que por el hecho de tener una maestría en el extranjero, no permiten un solo comentario o enseñanza de sus empleados, como excusa de que su puesto es más alto.

¡Si tan sólo nos diéramos la oportunidad de pensar que en algunos momentos los patos le podrían tirar a las escopetas! No con el fin de dejar en ridículo a esas personas que andan en altas esferas o para burlarse de su poca cultura, sino para demostrar la premisa que nunca dejamos de aprender.

Un gran gurú de la Inteligencia Emocional señalaba que en la universidad nos enseñan profundas y complicadas teorías físicas, matemáticas o filosóficas, pero muy pocas veces nos enseñan la teoría que nos ofrece un taxista, una viejita pidiendo limosna o un extraño que se atraviesa en nuestra vida en el momento oportuno.

Vaciar el jarrito del conocimiento con humildad nos permite recibir cada día más. De esa manera nos vamos a topar con niños que nos dan una verdadera cátedra de la sonrisa sincera o del amor auténtico. Viejitos que con un abrazo nos enseñan el arte de la compañía. Tendremos conversaciones con un limpiavidrios que son asesorías magistrales sobre la perseverancia. En fin… estamos rodeados de patos que nos tiran a nosotros, que nos creemos escopetas.

Regálate un tiempo para tener una plática con un extraño o preguntarle a tu hijo, empleado, alumno o amigo sobre un tema o situación difícil en particular, aunque tengas la respuesta, te sorprenderás con su visión, muchas veces más humana y más llena de vida.

Déjate que te tiren los patos, aprenderás más de lo que imaginas.

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