Técnicas para el Cambio

Desde que el hombre habita este planeta se ha dedicado a investigar su infinito mundo interior, encontrando las leyes que lo rigen. Por ello todas las culturas nos han legado técnicas para el cambio. Son los catalizadores, cambian el estado, modifican la conciencia, liberan la atención de los mecanismos repetitivos y limitadores que construyen el hábito a transformar. Son estrategias para detener las rutinas de pensamiento y comportamiento y acceder a nuevas experiencias que creíamos vedadas. Y se complementan con el guía, el especialista que dirija con firmeza el proceso, que sepa emplear la técnica más efectiva y dirigir la atención en la dirección correcta.

El guía o terapeuta debe mantener una perspectiva abarcadora, donde el síntoma (la tristeza, confusión, ansiedad o la incapacidad de comunicarse) es una señal que ha de rastrearse hasta encontrar la fuente de desequilibrio. Se le da solución al problema y, además, se recorre el camino que conduce al encuentro consigo mismo; de tal forma que el final del viaje terapéutico sea una persona dueña de sí, el propio guía en lo cotidiano.

Existen infinidad de técnicas. Incluso pueden diseñarse específicas para cada persona. Pero hay algunas básicas que son útiles siempre. El espacio de que disponemos sólo permite citarlas, sin detenernos en desarrollar ejemplos concretos:

  • Técnicas para recuperar energía, tanto a nivel físico como psíquico.
  • Técnicas para desarrollar la atención, cómo aprender a dirigirla, concentrarla y abrirla.
  • Técnicas para la desidentificación, salirse de las emociones, imágenes, creencias que nos limitan o perjudican.
  • Técnicas para alcanzar el silencio interior y serenidad, detención del pensamiento.
  • Técnicas de comunicación; la personalidad y sus ataduras limitan nuestro comportamiento y la capacidad de adaptarnos a diferentes situaciones de relación social. El trabajo guiado en grupo permite practicar nuevos roles en un contexto favorable. Aprender las claves para entenderse con el otro, colocados en el lugar más profundo, el Ser desnudo que se reviste con las máscaras (las personalidades). En cada uno también están la alegría, la desinhibición y el más lúcido comunicador; permítelos brotar.
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