Tiempos Confusos

Si la situación ecológica, económica y política es difícil a nivel mundial; si el estilo de vida materialista acentuado, consumista al extremo y con crisis de valores ha marcado el deterioro precoz y la aparición de una epidemia de enfermedades degenerativas y crónicas; si la tecnología, las telecomunicaciones y la globalización están acabando con las tradiciones culturales y lo que queda de humanismo; si la sociedad, la familia, las parejas y los individuos nos encontramos padeciendo de una gran disfuncionalidad… entonces: ¿Qué le espera a nuestros hijos y nietos?.

Ante el drama de los adultos, veo con gran preocupación la desorientación en la juventud, la total falta de criterios y de discernimiento, y una extrañeza de sí que les impide reconocer hasta los propios sentimientos. Esta situación… es nuestra responsabilidad como padres. No podemos dejar a nuestros hijos expuestos y sin defensas como lo están a la Internet, a las modas, a la sociedad de consumo, a la influencia de los amigos, etc. Porque ya no hay valores presentes que pongan límites a sus inquietudes y apetencias. No podemos esperar que sean adictos, que se enfermen, se degeneren para buscarles ayuda, porque lo que vamos es a tratar los síntomas y consecuencias y no las causas.

Siento que el problema debe atacarse a más temprana edad. Un niño de 10 años de hoy en día, sabe lo que sabía uno de 14 hace 10 años. Las inquietudes se presentan a mucha más temprana edad porque el bombardeo mediático y el efecto que han generado los teléfonos celulares, el Blackberry, la Internet y las redes sociales, han acelerado los procesos de comunicación e información de manera sin precedentes e incontrolable… en especial para los padres.

Muchos padres me han solicitado la inclusión de menores de 12 años a los grupos de adolescentes, y yo como siempre, digo que si… porque veo la imperiosa necesidad en los representantes. Pero no es lo recomendable ya que siempre hay niños con inocencia y otros más bien con cierta “malicia”. Así que tenemos que atender a cada cual en su propio contexto y con sus propias necesidades.

Ante mi gran preocupación por las nuevas generaciones, creo vital también que los padres estén mejor capacitados para lidiar con las realidades de sus hijos y tantas situaciones de difícil manejo como: rebeldía, estima, drogas, adicciones, moda, sexualidad (homo y bisex), etc. Pienso activar también talleres para padres y para parejas. Así que me gustaría recibir feedback de quienes se sientan en sintonía con mi preocupación y tengan interés en participar en estas actividades.

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