7 Pasos para Diseñar tu Exito

7 Pasos para Diseñar tu Exito

 

7 Pasos para Diseñar tu Exito. Cada cierto tiempo surge la necesidad de reevaluar en dónde estás y hacia adónde quieres ir.

La víspera o el inicio de un nuevo año es una de esas épocas. Tus cumpleaños, particularmente aquellos con un cero al final, son otras.

La verdad es que cualquier momento es bueno para hacer una pausa, hacer un inventario de tus logros y oportunidades de mejora, redefinir tus prioridades y metas y tomar nuevas acciones para acercarte –o llegar– al destino de tu preferencia

Durante varios años

Durante varios años he venido desarrollando, aplicando y optimizando una metodología de 7 pasos para afinar la puntería y dar en el blanco del éxito. Este proceso me ha sido de enorme utilidad para enfocar y acelerar mi progreso personal y profesional.

Te lo ofrezco como una manera con la cual tú puedes adueñarte de la oportunidad de impulsar tu propia travesía hacia el logro de lo que realmente quieres para tu vida.

Los 7 pasos son: Reconoce, Sincérate, Sueña, Enfócate, Apasiónate, Aterriza y Avanza.

Puedes llevarlos a cabo en una sentada –para lo cual te sugiero que bloquees por lo menos una hora de tu tiempo en la cual no vayas a ser interrumpido– o en varias sesiones. Sin embargo, no dejes que pase mucho tiempo entre una y otra para que no pierdas el ritmo.

¿Acaso construir la vida que quieres no merece dedicarle al menos una hora al año a su diseño?
¿Acaso ser el arquitecto de tu propio éxito no es un rol que deba ser tomado en serio?

¡Claro que sí!

Así que saca el tiempo y elige darte el regalo de realizar este proceso.

Estos 7 pasos pueden ser desarrollados en un cuaderno, en tu diario, en hojas de papel que luego archives, o digitalmente en la computadora. Lo que sí es fundamental es que lleves a cabo el proceso fuera de tu cabeza; es decir, que lo pongas por escrito. ¿Listo?

Paso 1: RECONOCE

Antes de pasar a diseñar tu próximo año, es importante que cierres simbólicamente el período anterior al tomar conciencia de cómo éste ha funcionado en tu vida. Para esto, haz tres listas:

  1. Éxitos y logros. ¿Qué alcanzaste? ¿Qué lograste? ¿En qué cosas avanzaste? ¿Qué retos superaste? Incluye tanto los pequeños como los grandes logros.
  2. Ciclos metas, proyectos, promesas y compromisos que hayan quedado inconclusos o pendientes. ¿Qué cosas te habías propuesto para el año anterior que todavía no has completado? ¿Qué queda pendiente?
  3. Principales aprendizajes del año. Viendo en retrospectiva ¿qué lecciones, aprendizajes y conclusiones puedes generar de tu propia experiencia?
Usa la primera para alimentar tu autoestima y fortalecer la certeza de que tú eres capaz de lograr más cosas. Si antes fuiste capaz de alcanzar lo que una vez fue tan sólo una idea en tu mente, este próximo año puedes hacer lo mismo con nuevas ideas.

El éxito sólo puede crearse desde el éxito.

Es por esto que es importante que comiences y generes la lista más larga que puedas escribir– con tus éxitos pasados.
Esta plataforma te da una base y te brinda fuerzas para hacerte cargo de lo que está en ti adueñarte para elevar tu vida al próximo nivel.

Paso 2: SINCÉRATE

En este paso, lo primero es tomar la lista que hiciste sobre tus ciclos y sincerarte en relación a cada uno de ellos. Tienes tres opciones: reanudar tu compromiso, posponerlo para otro momento, o soltar esa expectativa por completo.

Por cada ítem en tu lista, pregúntate ¿es esto algo a lo que me voy a comprometer nuevamente a lograr en este año que viene? ¿Es algo que realmente quiero en mi vida para este año? ¿O es algo que ya no es relevante o importante para mí?

En tu lista, tacha aquello que sueltas y ponle una marca a esos compromisos que eliges reanudar para este nuevo año.

En este paso también vas a sincerarte en relación con lo siguiente: tu situación actual.

Haz una evaluación de en dónde te encuentras en este momento en cada una de las principales áreas de tu vida: salud, familia, relaciones, profesión/trabajo, finanzas, espiritualidad, disfrute.

Para cada área, asígnale un número del 1 al 10 en relación a cómo se compara tu realidad actual con lo que realmente desearías para esa faceta de vida. 1 es que estás totalmente insatisfecho; 10 es absoluta satisfacción con lo que vives.

Luego, escribe un breve párrafo o dos describiendo tu situación actual. Sé lo más honesto posible. Celebra y agradece lo que está bien; úsalo para alimentar tu autoestima y sensación de éxito.

A la vez, atrévete a reconocer con total sinceridad –sin dramatizar pero también sin suavizar– lo que no está bien. Declara aquello de lo cual no te sientes satisfecho y conéctate con lo mal que se siente estar así.

No para deprimirte ni recriminarte, sino para decir “¡Ya basta!”, tomar acción y cambiar lo que no se ajusta a tus deseos de una vez por todas.

Paso 3: SUEÑA

Ahora viene un paso que requiere de ti tres elementos: entusiasmo + creatividad + disfrute.

Te toca ahora hacer una tormenta de ideas sobre aquello que deseas. Imagínate que le estás escribiendo una carta al Niño Jesús o a San Nicolás, con una lista de deseos tal y como la elaboraría un niño: Sin límites.

Dale rienda suelta a tu imaginación y déjate soñar.

¿Qué quieres para tu vida?
¿Qué cosas quieres lograr?
¿Qué nuevos “juguetes” quieres tener?
¿Qué quieres aprender?
¿Cuánto dinero deseas generar?
¿Qué deseas disfrutar?

Puedes usar el análisis que hiciste de tu situación actual en el paso anterior para obtener ideas que añadir a tu lista de deseos. ¿Qué sería lo contrario a lo que no está funcionando actualmente en tu vida? ¿Cómo sería tu vida si todo estuviera funcionando de maravilla?

Paso 4: ENFÓCATE

Como un rayo láser, tu poder aumenta cuando enfocas tu atención y energía hacia el logro de objetivos específicos.

Por eso el resultado final de este paso es tener entre tres a cinco metas clave a lograr dentro de los siguientes doce meses.
Ve por tu lista de sueños, deseos e ideas que elaboraste en el paso anterior. Marca aquellas cosas que tú quieres y sientes viable generar este próximo año. Si es necesario, escribe nuevas ideas para este año que te sirvan de escalones para avanzar hacia logros más ambiciosos que tomen más tiempo.
Una vez que tengas seleccionadas las ideas para este próximo año, hazte la siguiente pregunta: Si sólo tuviera la posibilidad de lograr en un 100% alguna de estas metas ¿cuál tendría mayor impacto positivo en mi calidad de vida y me daría la mayor satisfacción posible?

Tu respuesta va a ser tu meta #1 para este nuevo año. Luego, repite la pregunta para las metas a un año que quedan en tu lista. Así obtienes tu meta #2. Sigue así hasta identificar las tres a cinco metas principales a lograr este año.
Ahora, REMATA tus metas principales. Es decir, edita la forma en que cada una está redactada para cumplir con las siguientes características:
Retadora: que implique ir más allá de tu zona de comodidad y de lo que haz logrado hasta ahora; que estimule y refleje tu ambición y deseos de superación; que te lleve a expandirte y a desarrollar tus capacidades.
Específica: que responda en detalle a las siguientes preguntas: ¿Qué? ¿Cómo? ¿Con quién? ¿Cuándo? ¿Cuánto? ¿En dónde?
Motivadora: que esté escrita en términos positivos; es decir, expresando lo que quieres y no aquello de lo que deseas alejarte (por ejemplo: “incrementar mis ingresos en un 50%” en vez de “salir de mi crisis financiera”; “desarrollar un cuerpo esbelto y aumentar mi vitalidad” en vez de “quitarme los kilitos de más”).
Alcanzable: si bien es importante que tus metas reten tus capacidades y reflejen tu sana ambición por vivir una mejor vida, asegura que tu meta sea viable en función del tiempo y de los recursos con los cuales cuentas. A veces es mejor bajar la “altura” de una meta para ponerte un peldaño más asequible que aumente tus probabilidades de éxito. Usa tu intuición para determinar si tu meta es alcanzable dentro de este próximo año o es mejor ajustarla un poco.
Tiempo asignado: asegúrate de especificar el para cuándo. ¿Cuál es la fecha tope?
Alineada: a tus valores. No tiene sentido invertir tiempo y energía en la construcción de metas que te alejarán de lo que es realmente más importante para ti. Verifica que tu meta contribuya y mantenga la “ecología” de tu vida; es decir tu balance y el desarrollo de tu calidad de vida como un todo. Si tu meta no cumple con este requisito, entonces suéltala y escoge otra para desarrollar.

Paso 5: APASIÓNATE

Este paso es simple pero vital. Si tus metas no mueven tus emociones y excitan tu alma, será poca la “gasolina” con la cual sostener el esfuerzo que requiere el materializarlas.
Para cada una de tus metas principales, vas a escribir uno o más párrafos (también puedes hacerlo como una lista de frases) con respuestas a la siguientes preguntas:
¿Por qué lograr esta meta?
¿Para qué?
¿Qué voy a lograr con esto?
¿En quién me voy a convertir como persona al alcanzarla?
¿Qué voy a sentir y a experimentar una vez que lo haya logrado?

Revisa lo que has escrito para cada meta. Si al leerlo no te sientes inspirado, elige una de dos: o editas lo que has escrito para ponerle más “sabor” a tu meta, o reconoces que esta meta no es tan importante –ni refleja lo que en el fondo deseas –como creías al principio.

Paso 6: ATERRIZA

¡Falta poco para finalizar! Mantente conmigo. Apenas dos pasos más. Pero antes, hagamos un recuento de lo que tienes hasta ahora:

  • Un inventario de tus éxitos.
  • Un inventario de cosas que quedaron pendientes, con la claridad de qué vas a abandonar, posponer o a reasumir.
  • Una lista de aprendizajes y reflexiones para mejorar continuamente.
  • Un balance honesto de tu situación actual.
  • Una lista de sueños, metas y deseos para los próximos años.
  • Tres a cinco metas principales redactadas de manera retadora, específica y motivadora, que son alcanzables, tienen un tiempo asignado y están alineadas con tus valores.
  • Cada meta principal alimenta tu pasión por dar lo mejor de ti al estar claro en el “por qué” y “para qué” ir tras ella.

Ya esto te pone en un espacio de claridad, enfoque y determinación que muy pocos llegan a experimentar alguna vez.
Tu claridad, enfoque y determinación te brindan poder. Poder para vivir como el arquitecto –e ingeniero– de tu propio éxito.

Ahora hay que aterrizar las metas.
Para ello, y por cada una de tus tres a cinco metas principales, vas a hacer dos listas.
La primera comprende tus obstáculos y limitaciones actuales en relación a tu meta.
¿Qué te impide o frena el lograr tu meta?
¿Por qué esa meta no está ya realizada en tu vida actualmente?
¿Qué te distancia de ella?

Esta lista es de vital importancia, ya que te ayuda a identificar aquello que debes resolver primero para lograr lo que quieres. Mucha gente falla en sus intentos de logro de metas porque obvian este paso. Afortunadamente, esta vez tú vas a hacerlo distinto.

Simplemente, enumera los obstáculos principales, tanto internos como externos. Un obstáculo interno puede ser, por ejemplo, falta de disciplina o la carencia de algún conocimiento en particular. Uno externo puede ser la falta de algún recurso, como podría serlo el financiero o incluso el tiempo.

Esta primera lista te va a servir para hacer la segunda: tu plan de acción para alcanzar tu meta.

En el paso 4 clarificaste el “qué” y en el 5 el “por qué” y “para qué” de tu meta. Ahora te toca responder al “cómo”.
¿Cómo vas a lograr esta meta? Usa tu lista de obstáculos para alimentar esta segunda lista. Al tener claro tus limitaciones, varias de tus acciones deben surgir con una única misión: superarlas.

Si no sabes cómo lograr algo, quizá una de tus acciones es aprender más al respecto o reunirte con alguien que pueda asesorarte y servirte de guía.

No pretendas ser perfecto con este plan de acción. Haz lo mejor que puedas por el momento. Al menos enumera las cinco o más acciones principales que te llevarán a la superación de tus obstáculos y al logro de tus metas.

Paso 7: AVANZA

¿Todavía estás conmigo? ¡Qué bueno! ¡Te felicito!
Ahora viene el último paso, uno que va a durar todo el año: avanzar hasta el cumplimiento de tus metas.
El avanzar está compuesto por dos elementos: movimiento y dirección.
El primero implica, obviamente, ponerte en acción… ¡de inmediato!
Te lo digo en serio: una vez pasado por este proceso de siete pasos, tu principal misión es generar moméntum. Es decir, tomar el primer paso, manifestar en la acción tu compromiso al éxito y poner la rueda de tu progreso a girar.
Pregúntate, por cada meta:

¿cuál sería una acción simple que podría tomar dentro de las próximas 24 horas para comenzar el avance hacia mi meta?

Puede ser tan simple como hacer una llamada, buscar algo por Internet, enviar un e-mail, comenzar a leer un libro o contarle a alguien sobre lo que quieres lograr para usar la fuerza de un compromiso público.
Sea lo que sea, asegúrate de arrancar el proceso de manifestar tu meta lo antes posible.
¡Muéstrate a ti mismo –y al Universo– que estás hablando en serio!

El segundo elemento es la dirección: evaluar periódicamente tu rumbo para corregir de ser necesario y no desviarte del logro de lo que quieres.

No hagas como la mayoría: hacen sus metas o resoluciones anuales y luego vuelven a revisarlas… ¡un año después!
En la gerencia hay un principio: sólo aquello que mides puede ser administrado eficazmente.
Lo mismo ocurre con tu proceso de éxito. Cada semana –o cuando mucho cada mes– revisa tu “plan de vuelo”. ¿Te estás acercando a tus metas o te estás alejando de ellas?

Además, lee todos los días –al menos una vez en la mañana al despertarte y otra vez en la noche antes de acostarte– tus metas principales junto al “por qué” y “para qué” de las mismas.

Así estarás programando tu mente con un propósito: que te proporcione las ideas y reconozca las oportunidades que te permitirán acelerar tu camino hacia el éxito deseado.

Reconoce. Sincérate. Sueña. Enfócate. Apasiónate. Aterriza. Avanza.

Estos 7 pasos te permitirán iniciar tu nuevo año con una claridad y fuerza envidiables. Este proceso asegurará el que este próximo período de tu vida no sea una repetición del anterior, sino el mejor que has vivido hasta ahora.

Lo que te resta es mantenerte avanzando.

¿Cómo?
¡Poniendo tu pasión en acción!

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