Cuando la Pasión se vuelve Aprensión

Cuando la Pasión se vuelve Aprensión

Este Post Trata de Cuando la Pasión se vuelve Aprensión.Ella construyo su propio trampolín. Uso una tabla de madera fuerte y flexible. La coloco sobre rocas en una saliente sobre la laguna. Ahí aprendió a arrojarse al agua. Con el tiempo se hizo clavadista. Sus inusitadas habilidades la llevaron a alcanzar grandes metas. Disfruto el proceso. Era apasionada. Amaba entrenar y competir. Cada triunfo logrado representaba una pequeña perla para su collar del éxito. Al fin consiguió el reto máximo. Obtuvo una medalla olímpica.

Entonces su pasión se volvió aprensión y su humildad presunción.

Cámaras escondidas la filmaban a todas horas. La gente le pedía autógrafos. Los comentaristas de deportes la llamaban por teléfono y le hacían entrevistas improvisadas.

Nunca pensó que una medalla de oro pudiera llegar a pesar como si fuera de plomo. Dejo de disfrutar lo que tanto la entusiasmaba, porque su actividad favorita se convirtió en trabajo.

Ante cada competencia, se ponía nerviosas. Le sucedía como a muchos deportistas que se vuelven celebridades: No quieren participar en cualquier certamen. Primero se aseguran de que sea “de altura” y después de que puedan ganarlo. Pero su falta de modestia les hace calcular mal. Usan lentes negros y caminan como artistas. Desprecian a otros colegas, y tarde o temprano pierden. Entonces le echan la culpa a una lesión o a los malos organizadores del comité olímpico.

La atleta decayó. Perdió la chispa, la efervescencia, la magia de dar lo mejor que la caracterizaba.

Su historia es triste, pero real.

Observe a las personas que salen en televisión. Algunas se inflan tanto que acaban estallando. Cuando pierden el contrato, quieren seguir siendo notoriedades. Se aferran a la idea de que todos deben continuar aplaudiéndoles y con frecuencia acaban sin prestigio, sin dinero y sin familia.

Después de ganar fama, grandes catedráticos dejan de preparar las clases que dan. Cantantes dejan de vocalizar y ensayar. Personas en crisis económica siguen gastando dinero como si todavía tuvieran. Todos ellos se creen tan “ilustres” que entran en decadencia.

Para lograr metas extraordinarias es necesario mantener una actitud humilde y apasionada sin aferramos a títulos, diplomas o prerrogativas pasadas.

La actitud presuntuosa nos pone en decadencia.

Usted conoce sus títulos, capacidades y fortalezas, pero no presuma. Demuestre quien es con hechos.

Si cuenta con un curriculum impresionante, escríbalo y muéstrelo solo cuando vaya a presentarse en publico o a solicitar un trabajo. Si desea, échele un ojo también para sentir seguridad al recordar su respaldo técnico, pero en cuanto llegue su turno, por favor olvídese del historial y actúe libremente, disfrutando, sirviendo siendo usted mismo con alegría, humildad y pasión.

Muestre su esencia, no su curriculum. Solo la pasión lo mantendrá en el terreno de juego.

La campeona de clavadas, abrumada por la fama, anuncio su retiro. Poco tiempo después, paso al olvido. El publico sediento de celebridades enfoco los reflectores en otras personas, y ella se quedo sola, apenada, deprimida… Entonces enmarco su medalla, hizo copias ampliadas de los recortes periodísticos en que le enalteció y puso los cuadros en la entrada de su casa para que todo el que llegara supiera quien era ella. Pero nadie le importaba.

Cambio de giro, y nunca volvió a despegar. Recomenzó sus estudios sin obtener buenas notas. Emprendió negocios y no logro utilidades. Dio conferencias y no logro cautivar. Se peleo con su familia. Corto con su novio. En la soledad, gritaba de desesperación. Ella era campeona olímpica. ¿Por qué todos lo olvidaron? Volvió a las competencias y hallo mas hábiles y jóvenes. Así que se escondió otra vez.

Entonces, regreso a su pueblo natal

Entonces, regreso a su pueblo natal. Entre arbustos y hierba crecida llego hasta la saliente rocosa en la que muchos años atrás instalo una tabla de madera fuerte y flexible. Su primer trampolín. Todavía estaba ahí. La laguna debajo, diáfana y profunda, invitándola a sumergirse. No pudo resistirlo. Se abrió paso entre la hierba y se paro sobre el viejo trampolín. Escucho el rechinido pero no le hizo caso. Apenas levanto las manos para impulsarse, la tabla se rompió.

Cayo. Logro esquivar unas rocas en su descenso antes de estrellarse sin control en el agua. El golpe la lastimo, pero no de gravedad. Llorando, miro hacia arriba. Vio el viejo trampolín partido a la mitad, colgando todavía de la saliente. Entonces comprendió su gran error. Ella siempre se aferro a lo viejo. Se paro en plataformas antiguas y perdió la capacidad para renovarse. Las plataformas del ayer se oxidad. Son traicioneras. Solo el presente importa.

 

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