Edgar Allan Poe

Edgar Allan Poe

Edgar Allan Poe nació el 19 de enero de 1809 en Boston, Massachusetts. Sus padres, la inglesa Elizabeth Arnold Hopkins y el americano de origen irlandés David Poe, eran humildes actores ambulantes de teatro.

David abandonó a su familia y Elizabeth falleció a causa de la tuberculosis cuando el futuro escritor tenía solamente tres años. Otras fuentes citan el fallecimiento de David en vez del abandono.

Edgar Allan Poe fue educado por John Allan, un adinerado plantador de Richmond, que se convirtió en su padre adoptivo (aunque jamás lo adoptó legalmente) ante la petición de su esposa Frances y se lo llevó a Inglaterra, separando así al pequeño de sus dos hermanos, el mayor William Henry, que se quedó a cargo de su abuelo en Baltimore y su hermana menor Rosalie, que también fue dada en adopción a una familia de apellido McKenzie. William moriría a temprana edad y Rosalie fallecería en una residencia de beneficiencia.

Entre los años de 1815 a 1820 vivió con el matrimonio Allan en el Reino Unido, donde comenzó su educación.

Después de regresar a Richemond (Estados Unidos), Edgar Allan Poe escribió sus primeros versos para su primer amor, Helen, la madre de un compañero de clase, destinada a una muerte precoz en 1826, dicha muerte le dejó sumido en su primer período de melancolía. Sus sentimientos por ella quedaron reflejados en su poema A Elena.

En febrero de 1826 Edgar Allan Poe se matriculó en la Universidad de Virginia; donde debido a su afición al juego y a la bebida fue expulsado en 1827. Esto trajo como tensión entre el Sr. Allan y Poe. La tensión entre ambos culminó en una violenta discusión, tras la cual, el 19 de marzo de 1827, dejó el hogar y el mes siguiente apareció en Boston donde publica como autor, “Tamerlan y otros poemas” (“Tamerlane and Other Poems”; en 1827) donde representa el emperador mongol como un proscrito.

Se alistó luego en el ejército, y fue destinado a la isla de Sullivan, de la que más adelante haría una vívida descripción en The Gold Bug (1843). En el ejército permaneció dos años.

En 1829 apareció su segundo libro de poemas, “Al Aaraf”, y obtuvo, por influencia de su padre adoptivo, un cargo en la Academia Militar de West Point. No le gustó la vida de aquel centro e hizo lo posible para que lo expulsaran, lo que consiguió en marzo de 1831. Tras su expulsión empezó verdaderamente su carrera literaria.

En 1832, y después de la publicación de su tercer libro, “Poemas” (“Poems”; 1831), se desplazó a Baltimore donde vivió con su tía Mary Clemm y la hija de ésta, Virginia.

En 1835 Edgar Allan Poe ingresó en la redacción del Southern Literary Messenger, de Richmond. El 16 de mayo de 1836 se casó con su prima Virginia, que todavía no había cumplido los 14 años. En 1837 se trasladó con su familia a Filadelfia y luego a Nueva York, Su labor como crítico literario incisivo, y a menudo escandaloso, le granjeó cierta notoriedad, y sus originales apreciaciones acerca del cuento y de la naturaleza de la poesía no dejarían de ganar influencia con el tiempo. Además, fue donde publicó su única novela: “Las aventuras de Arthur Gordon Pym” (“The Narrative of Arthur Gordon Pym”), que tampoco fue un éxito.

En 1839, edita sus “Cuentos” (“Tales of the Grotesque and Arabesque”) y crea su propio periódico: Pen. Luego marchó a Filadelfia y escribió “The Conchologist’s First Book” (1839) y “Tales of the Grotesque and Arabesque” (1840). En 1844 volvió a Nueva York y vio llegarle la fama con “El cuervo” (“The Raven”).

En 1846 se trasladó a una casita de campo en Fordham para atender a su esposa, inválida, quien murió el 30 de enero de 1847 a causa de tuberculosis. En su conmemoración escribió el bello y melancólico poema “Annabel Lee” (1849).

Después de la muerte de Virginia, el alcohol y el láudano comenzaron a deteriorar el estado físico de Poe y sólo publicó un libro, “Eureka a Prose Poem” (1848), que el poeta consideró su obra cumbre, juicio que no ha compartido la crítica, que sigue prefiriendo su alucinante “Ulalume” (1847).

Con posterioridad se comprometió con su primer amor, Sarah Elmyra Royster, que había enviudado de su primer marido. La boda no pudo celebrarse, ya que el 7 de octubre de 1849 y – tras un ataque agudo de delirium tremens – falleció Edgar Allan Poe en Baltimore, Maryland, después de pronunciar sus últimas palabras: “Que Dios se apiade de mi pobre alma”. Tenía 40 años.

La obra de Poe exhibe una personalidad paradójica sorprendente; es el producto de una mente a la vez rigurosamente lógica e impetuosamente imaginativa. De este modo, pudo crear historias que requerían para su solución un rígido proceso de deducción mental (“The Murders in the Rue Morgue”, “The Purloined Setter”) y relatos de fantástica irrealidad (“The Fall of the House of Usher”, ”Ligeria”, “The Masque of the Red Death”). Sus poemas se caracterizan por un ritmo insistente y un vocabulario metafórico a la vez tenebrosamente romántico y casi austeramente clásico.

Con su creación de la historia de raciocinio sentó las bases de la novela policíaca. Sus fantasías y poemas han venido a integrar la historia del movimiento simbolista de Francia, Alemania y Rusia.

En este numero comenzare una serie de trabajos (un total de 10), sobre grandes personajes, los cuales nos han maravillado con su obra, su talento y su carisma, también tienen en común que su vida personal fue un desastre.

Esto nos lleva a la reflexión que somos seres humanos y que debemos aceptarnos como somos, con nuestras virtudes y defectos, tenemos la semilla de la grandeza, dentro de nosotros mismos, nuestro potencial es inmensurable, sin embargo también tenemos emociones y sentimientos negativos, podemos reprogramar viejos patrones que nos hacen daño. Estas personas a las cuales me referiré en esta serie de artículos, no pudieron dominar su vida personal y casi todos terminaron trágicamente.

Comenzaremos este número con el escritor de la muerte; Edgar Allan Poe, famoso escritor y poeta Norteamericano. Maestro del genero del terror, sus relatos cortos, que son muchos, son tan excepcionales que no solo los amantes del genero lo tienen dentro de sus bibliotecas, en Estados Unidos sus libros son estudiados en las escuelas y universidades, muchos de sus relatos han sido llevado al cine y a la televisión, y aunque no se conozca el autor, mucho de las historias de terror que se ven en la pantalla, son inspirados en las Obras de Poe.

Fue el creador de estilo de Novela policíaca, y en un personaje suyo Auguste Dupin se inspiro Arthur Conan Doyle, para crear el detective mas famoso de todos los tiempos Sherlock Holmes.

Nació en Boston el 19 de enero de 1809. Sus padres, actores de teatro itinerantes, murieron siendo él niño, y fue criado por John Allan, un hombre de negocios rico de Richmond (Virginia), que probablemente fue su padrino.

Edgar Allan Poe escribió una docena de poemas, generalmente por su impecable construcción literaria y por sus ritmos y temas obsesivos. En “El cuervo” (1845), por ejemplo, el autor se siente abrumado por la melancolía y los augurios de la muerte. Su dominio extraordinario del ritmo y el sonido es particularmente evidente en “Las campanas” (1849), un poema que evoca el repique de los instrumentos metálicos, y “El durmiente” (1831), que produce un estado de somnolencia. “Lenore” (1831) y “Annabel Lee” (1849) son elegías a la muerte de una hermosa joven.

Como redactor reseño algunos libros, escribiendo un significativo número de críticas. Sus ensayos se hicieron famosos por su sarcasmo, ingenio y exposición de pretensiones literarias; son valoraciones que han resistido el paso del tiempo situándole entre los mejores críticos literarios estadounidenses. Sus teorías sobre la naturaleza de la ficción y, en particular, sus ensayos sobre el cuento, han tenido una influencia duradera en escritores americanos y europeos.

Edgar Allan Poe quiso ser poeta, pero la necesidad económica le obligó a abordar el relativamente beneficioso género de la prosa. Quizá su relato más famoso en este género sea “El escarabajo de oro” (1843), que trata de la búsqueda de un tesoro enterrado. “Los crímenes de la calle Morgue” (1841), “El misterio de Marie Rogêt” (1842-1843) y “La carta robada” (1844) están considerados como los predecesores de la moderna novela de misterio o policíaca.

Además de su soberbia construcción argumental, la mayoría de sus cuentos sobresalen por la morbidez de su inventiva. Destacan “La caída de la casa Usher” (1839), en el que tanto el argumento como los personajes acentúan la penetrante melancolía de su atmósfera; “El pozo y el péndulo” (1842) es un escalofriante relato de crueldad y tortura; en “El corazón delator” (1843) un maníaco asesino es impelido por su inconsciente a confesar su culpa, y “El barril del amontillado” (1846), es un relato estremecedor de venganza.

La vida de este escritor es tan aterradora como uno de sus cuentos, siempre perseguido por la depresión y la melancolía, adicto a la droga y el alcohol, su prima con la cual se caso murió muy joven, siempre fue perseguido por alucinaciones y complejos. Fue hallado semiconsciente tirado en la calle. Llevaba puestas ropas harapientas que ni siquiera eran suyas. Fue ingresado en el hospital y cuatro días más tarde falleció en medio de terribles delirios e incesantes imágenes de terror que acosaban su mente agotada. Esto apenas a la edad de 40 años.

Su gran ingenio, su capacidad para la narración, su inventiva para hacer nuevos géneros, no tenía nada que ver con su vida atormentada.

En los próximos números analizaremos mas casos de estos grandes seres humanos.

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