El enemigo invisible

El enemigo invisible

Este post trata de El enemigo invisible. Son muchos los enemigos invisibles que acechan tranquilamente el funcionamiento interno de las empresas; no tienen prisa, pero actúan dañando la organización seriamente.

No hay nada peor que un enemigo esté camuflado, aparentando una amistad traicionera; y sobre todo que perjudicial es para los empresarios, directivos y trabajadores.

 

El enemigo invisible

El estrés es bueno “eustrés” y puede ser malo “distrés”, dependiendo de la intensidad del mismo. Si bien es cierto que el estrés es innato en el ser humano, y que es necesario para actuar, también puede dañar seriamente la salud de empresarios, directivos y trabajadores, afectando negativamente la buena marcha de la empresa.

Este enemigo está muy estudiado por la Agencia Europea para la Seguridad y Salud en el trabajo. Dicho organismo europeo considera factores de riesgo: Un ritmo de trabajo elevado, ritmo de trabajo determinado por las exigencias externas, ritmo de trabajo determinado por la máquina, el acoso sexual y moral, el trabajo monótono.

El estrés de origen laboral

El estrés de origen laboral puede causar fatiga, ansiedad, ataques de pánico, pérdida de concentración, enfermedades cardíacas, etc.

El estrés perjudicial puede evitarse. Una gestión eficaz del mismo implica una organización del trabajo más productiva, un menor absentismo, una mayor calidad del trabajo.

La necesidad de mejorar la productividad y la calidad, las innovaciones en la tecnología y en la organización del trabajo, la transformación de la población activa, exigen flexibilidad y adaptabilidad. Se requiere una mano de obra dispuesta a cambiar e innovar, orientada al cliente y muy motivada. La prevención del estrés en el trabajo contribuiría mucho a una evolución de este tipo.

Podemos reducir las condiciones generadoras de estrés laboral mediante cambios sencillos para la empresa:

  1. Dar al trabajador el tiempo necesario para realizar su trabajo satisfactoriamente.
  2. Dar al trabajador una descripción clara del trabajo.
  3. Recompensar al trabajador por un buen rendimiento laboral.
  4. Crear vías para que el trabajador pueda exponer sus quejas.

Estas estrategias van orientadas a la situación de trabajo. También hay que mejorar la resistencia de la persona al estrés mediante técnicas de relajación, ejercicio físico y apoyo social.

 

 

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