¿Eres dueño de tu propia vida?

¿Eres dueño de tu propia vida?

¿Eres dueño de tu propia vida?. ¿Tomas tus propias decisiones o hay veces que sientes que no tienes ningún control, como si no tuvieras elección? Es posible que en muchas ocasiones hayas sentido que todo el mundo controla tu vida menos tú y que estás a disposición de todos los demás

¿De quién es la vida? Antes mi vida consistía en una sucesión de «deberías» o «no deberías», «tienes que» o «no tienes que», «debes» o «no debes». ¡Siempre había alguien que me dijera que debería haber escrito esa carta antes, alguien que me dijera que tenía que terminar el trabajo ese día o alguien que me dijera que debía hacer alguna cosa si quería evitar esta o la otra situación! ¿Te resulta familiar todo esto? Me sentía siempre como si mi vida estuviera bajo el control de una persona ajena a mí, como si alguien manejara mis hilos.

Me sentía agotado y siempre había algo más que debiera haber hecho antes de irme a dormir. La cuestión es que realmente empecé a pensar que no tenía opciones, pero sin querer me di cuenta de algo, que produjo un gran efecto tanto en mi forma de pensar como en mi forma de hablar: Las palabras que empleaba para hablar conmigo mismo y con los demás no me ayudaban en absoluto. Utilizaba estas palabras que constantemente me hacían sentir permanentemente desautorizado.

Cedía el control y me mantenía en la creencia de que yo no podía controlar mi destino, lo que no me ayudaba nada en absoluto, así que cambié mi forma de hablar. ¿Qué tengo que cambiar? Bien podría afirmarse que el lenguaje es semántico y desde luego estoy de acuerdo, pero, ¿tienen las palabras algún poder? Por supuesto que sí. La vida no tiene ningún sentido hasta que tú se lo das.

La forma en que describimos algo determina la forma en que probablemente será. Supongamos por ejemplo que ocurre algo y tú dices: ¿cómo te sientes cuando piensas en él y en lo bien que lo harás? Después piensa que tienes la posibilidad de hacerlo hoy o no. Decidir no hacerlo puede resultarte doloroso: ¡si no lo haces te echarán del trabajo! Pero ¿qué ocurre si te dices a ti mismo «Elijo hacer este trabajo hoy»? ¿Cómo te sientes cuando piensas en el trabajo? Lo que es más, ¿quién tiene el control? Anota en papeles adhesivos algunas palabras de desautorización en letras mayúsculas. Después táchalas con una gran cruz roja y pega las notas en algún sitio a la vista, como la nevera, el cajón de la ropa interior o el televisor.

Este ejercicio te ayudará a ser consciente de la frecuencia con que las usas y del poco control que ejerces sobre tu vida. Cambia las palabras que utilizas por «elijo» y «no elijo» Tuve un cliente que necesitaba ayuda para superar un cáncer de próstata. Cuando le pregunté por su vida me contó lo que debía hacer y lo que debería estar haciendo. Cedía el control de su vida a un elemento exterior, pero el cáncer estaba dentro de él. Le indiqué que realizara este ejercicio y, cuando volvió una semana después, era una persona muy distinta. Había decidido él mismo qué quería hacer: al cambiar su forma de hablar había recuperado el control de su vida. Ahora era posible empezar a superar el tema del cáncer.

Recomendaciones adicionales

  • – No decidir es decidir. Tomar cualquier tipo de acción es un tipo de decisión. Aunque quieras o no quieras, estás decidiendo. Por eso es importante, que sientas claridad por lo que decidas o no decidas, ya que estás tomando una decisión.
  • Cuando elijes, te pruebas en valor, te conviertes en tus consecuencias, acaricias el verdadero sabor de la valentía.
  • Nunca es tarde para ver de qué tamaño eres; nunca es tarde para arriesgarte en una decisión; nunca es tarde para demostrarte que eres protagonista de la construcción de un “algo” que vale la pena.
  • Nunca es negativo explorar opiniones, pero es un placer sentir el privilegio de tomar tus propias decisiones. Tus decisiones pintarán un camino de color, que aunque a veces se torne gris, no tardará mucho tiempo en llenarse de color.

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2 respuestas a «¿Eres dueño de tu propia vida?»

  1. Escuché a éste señor Caramés en la última clase de mi sobrino ( CP) en el teatro municipal y simplemente me encantó su manera de dejar un mensaje, y bueno aquí ando leyendo de sus escritos que tiene en youtube

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