Es posible sanar

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¿Acaso tomar medicamentos es la única opción?

Cuando la condición de salud mengua y consultamos a la medicina moderna, resulta sorprendente para muchos que nos digan que tendremos que acostumbrarnos a vivir tomando medicamentos en lo sucesivo. Cuando se padece de alguno de esos problemas comunes que afectan a la mayoría, como lo son: la depresión, el insomnio, el hipotiroidismo, la obesidad, la diabetes del adulto, la gastritis, la hipertensión arterial, el síndrome metabólico, o si padece de algún problema crónico degenerativo como artritis reumatoidea, alergias, asma, psoriasis, jaqueca,;usted ya debe de saber que estará medicado muy posiblemente de por vida. A partir de ese momento tendrá que aprender a tomar pastillas para “controlar” sus síntomas, es decir: lograr un cierto alivio, un equilibrio precario, artificial y medicamentoso que lo convertirá en farmacodependiente.

 

Por tal razón, muchos creemos que no es posible sanar – nos lo han dicho los médicos. De hecho, en ocasiones es así, pero en la mayoría de las circunstancias no tiene por qué serlo.Recuperar la salud es una opción factible. Depender por el resto de su vida de medicamentos que apenas lo mantienen controlado viviendo una ilusión de bienestar pero enfermo; no es su única opción. Le puedo contar mi propia experiencia y cómo me sané, ya que mi primer paciente fui yo.

Hasta los catorce años sufrí de muchos padecimientos con carácter de cronicidad como: amigdalitis a repetición (que fueron extirpadas junto a las adenoides), luego se manifestó una forunculosis generalizada durante un año, que al ceder bajo tratamiento fue seguida de un eczema en el cuero cabelludo que se resistía a los tratamientos que mi padre dermatólogo me administraba. Luego, aprendí que el estreñimiento que sufría estaba relacionado con mi mala alimentación. Cuando descubrí las bondades de una alimentación naturista, me hice vegetariano y realice un ayuno terapéutico por mi cuenta, entonces, mi situación de salud comenzó a cambiar contundentemente. En una etapa posterior de mi vida, como médico me dediqué a investigar las medicinas naturales y tradicionales que ahora se califican de complementarias. Con el pasar de los años, he ido realizando un proceso de integración de los conocimientos y procedimientos médicos investigados que me han permitido una visión de mayor amplitud, y darle forma también, a una metodología que se ha denominado: Medicina Holística.

Debo confesarle, que desde que creamos el Centro de Sanación de Spa en la Hacienda la Concepción en Carabobo-VENEZUELA en 1989, no dejo de maravillarme ante las sanaciones de las que he sido testigo. Muchas personas -incluso sin fe pero aun con esperanza-, llegan a nosotros diariamente en busca de ese “último recurso”, con una larga historia de padecimientos y frustraciones ante los que la medicina moderna ha hecho ya todo lo que puede. Los invito a mantener la esperanza y a pensar que: ¡Todo problema tiene al menos una solución¡ Pero, quizá usted no ha transitado por el camino adecuado. Para realizar una sanación, debe estar dispuesto a revisarse, a generar cambios y a tomar el control de sus vidas. ¡Atrévase! ¡Nunca es tarde para cambiar!

¿Por qué enfermamos?

Nada de lo que nos ocurre es por suerte, ni es aleatorio, casual o un capricho de la voluntad divina. Todo entraña un propósito y presenta un aprendizaje implícito. La salud o la enfermedad obedecen a una causalidad. Pero debemos entender mejor nuestra situación. No somos el cuerpo, poseemos un cuerpo. El cuerpo no es más que el traje espacial que nos permite vivir esta gran aventura del tiempo y el espacio. En realidad somos un espíritu que funciona como una Unidad con el Cuerpo-Mente. Nuestras existencias poseen un propósito que va más allá de crecer, sobrevivir, multiplicarnos y morir. Somos seres multidimensionales y nuestra existencia física está sujeta a una multicausalidad que nos afecta desde el microcosmos y desde el macrocosmos. Partiendo de allí, podemos comprender que nuestras relaciones, nuestro estilo de vida, la manera de pensar y de sentir nos determina. Por tal razón, nuestras acciones u omisiones generan consecuencias. Es decir, si vivimos en la ignorancia de las leyes que controlan nuestra existencia, como las de la biología, de la física, de la Naturaleza, de la sociedad y de la dimensión espiritual, podemos generar transgresiones que nos acarrean consecuencias. La salud o la enfermedad es la consecuencia de la gestión de nuestras propias vidas.

Para que la medicina sea realmente efectiva debe estar en capacidad de considerar todos estos aspectos y de intervenirlos; integrando todo conocimiento médico que pueda ser verificado y validado sin importar el origen (moderno o tradicional) ni su procedencia (occidente u oriente). Además, debe ofrecer procedimientos curativos y a la vez que sanadores; y también, debe estar en capacidad de tratar las enfermedades, de prevenirlas y de rehabilitar a los individuos. Atendiendo las enfermedades y también a los enfermos.

La aproximación de la Medicina Holística, no es compleja, en realidad es relativamente simple. Se fundamenta en que todos tenemos un cierto grado de INTOXICACIÓN y MAL NUTRICIÓN, acumulamos ESTRÉS conflictos no resueltos y traumas, tenemos malos hábitos de vida y probablemente, no hayamos tomado consciencia de nuestra realidad espiritual e ignoremos nuestro propósito de vida. Debido a ello, los mecanismos de autosanación se encuentran parcialmente interferidos en nuestros organismos, por lo que la capacidad de autoregulación y defensas no son efectivas para preservar la salud, y por tanto enfermamos. Nuestras emociones se encuentran comprometidas porque hemos aprendido a reprimirlas, a controlarlas y a vivir bajo presión, menospreciando el poder que tiene el estrés para afectarnos, por ello hay un componente psicosomático en la mayoría de las personas. Al desconocer los límites de nuestro organismo, de nuestras reservas energéticas y de las resistencias: abusamos, nos excedemos y nos exponemos a presiones y exigencias que nos agotan y desgastan sin darnos cuenta de ello hasta que nos sorprenden las crisis. Entonces, hacemos uso indiscriminado e irresponsable de estimulantes y medicamentos que mantiene una ilusión de bienestar, mientras, la situación se complica. En estas condiciones es imposible sanar.

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