Frases de Dante Alighieri

Frases de Dante Alighieri

Frases de Dante Alighieri

La Divina Comedia es un poema épico escrito aproximadamente entre los años 1303 y 1321 por el poeta italiano Dante Alighieri; la Divina Comedia está considerada la obra fundamental y más importante dentro del idioma italiano, y por la enorme difusión que ha alcanzado también se la considera una de las obras fundamentales de la historia universal.

Compuesta por tres partes: el infierno, el purgatorio y el paraíso, la Divina Comedia, justamente, nos relata el paso del protagonista, Dante, por estos tres, primero su descenso al infierno, luego el paso por el Purgatorio, y finalmente, ya libre de todo pecado, el ascenso al paraíso…

Frases de Dante Alighieri

 

La montaña tiene una formación siempre tediosa cuando empiezas, pero se hace más fácil en las más altas cumbres.

 

Pronto estarás en aquel lugar donde tus propios ojos verán la fuente y el efecto, y le darán su propia respuesta al misterio.

 

Hubo un tiempo en el que solíamos ser hombres, aunque ahora nos hayamos convertido en árboles.

 

La fe es la sustancia de las cosas que esperamos, la evidencia de aquellos que no son visibles.

 

Las armas de la justicia divina pierden su filo ante la confesión y el pesar del delincuente.

 

Ese precioso fruto por el cual todos los hombres emprenden una ansiosa búsqueda en diferentes parajes, será dado hoy a tu alma hambrienta.

 

Es tan amargo, y la muerte lo es un poco más.

 

Así que ahora, junto a mí, llegó esa brutalidad que no conoce la paz y me llevó paso a paso de regreso al lugar donde el sol calla.

 

El amor insiste para que vuelva del amado el amor.

 

La belleza despierta los actos del alma.

 

No existe mayor tristeza que recordar los momentos de alegría en tiempos de miseria.

 

Si el mundo actual llega al extravío, la causa está en ustedes, y en ustedes debe ser buscada

 

Tan honesta y tan gentil luce mi dama, cuando su saludo entrega, que hace a todas las lenguas temblar y quedar mudas, y ni siquiera los ojos se atreven a mirarla.

 

A través de mi visitarás la ciudad del llanto, a través de mi entrarás en el dolor eterno, a través de mi andarás entre las personas perdidas.

 

Tiene una naturaleza tan ruin y perversa la avaricia, que calmar su afán nunca consigue. Después de comer no se sacia y así su hambre intacta sigue.

 

Estamos perdidos y sólo a medias hemos sido castigados.

 

Cuando perdemos toda esperanza tenemos que vivir en medio de deseos.

 

Pero aquellas estrellas que alguna vez marcaron nuestro comienzo, ahora se marchan.

 

Debemos avanzar hacia dolores más profundos, ya que no se nos permite permanecer acá.

 

Para aquella que logra que mis venas y mi pulso tiemblen.

 

Mi esperanza es que no logremos ver más el cielo. He venido para guiarte hacia la otra orilla, a la oscuridad eterna, en el fuego y en el hielo.

 

No derramé lágrimas, mi corazón estaba hecho de piedra.

 

Era la hora de la mañana, cuando el sol ocupó su lugar por encima de las estrellas que brillan con él, cuando el amor del propio Dios estableció por primera vez el movimiento justo de las cosas.

 

Ahora tú ya conoces lo mucho que mi amor por ti quema en lo profundo de mi interior, cuando olvidando nuestro vacío, enfrento sombras y cosas sólidas.

 

No debemos tener miedo de nada por fuera de las cosas que poseen un poder real para hacer daño a otros. De todo lo demás no hay que temer en absoluto.

 

Bien merecido tiene quien se lamenta, al afanarse tras aquello que no dura, del tormento que en su vida encuentra.

 

Quien sabe de dolor, todo lo sabe.

 

Abra su mente a lo que le voy a revelar, y reténgalo en su interior; el que escucha, pero no retiene lo que ha escuchado, no aprende nada.

 

Un poderoso fuego, es solo la continuación de una pequeña chispa.

 

Es sabido que dura poco en una mujer la ardiente llama del amor, cuando las miradas y las manos son incapaces de avivarla de continuo.

 

El orgullo, la envidia y la avaricia, son las chispas que han prendido fuego en el corazón de todos los hombres.

 

En medio del camino de nuestra vida, me encontré a mí mismo en un trozo de madera, perdido por fuera del camino recto.

 

No hay manera en que pueda separarse el calor del fuego o la belleza de lo eterno.

 

No es siempre en la facilidad cuando reímos.

 

En el momento cumbre, falla la habilidad que me da la capacidad de describir.

 

¡Oh, conciencia vertical y de acero, que amargura trae la picadura de una pequeña culpa!

 

No vamos a hablar de ellos; más bien mira y sigue adelante.

Toda esperanza abandona quienes acá entran.

Esta es una noche para recordar… ella es el comienzo de siempre.

 

No hay nada que temer, nada puede privarnos de nuestro destino, es un regalo.

 

Las ruedas del cielo en lo alto, despliegan para ti sus eternas glorias, sin embargo, tus ojos continúan posados en la tierra.

 

Tened en cuenta vuestros orígenes, no fuisteis creados para vivir como bestias, sino para seguir la virtud y el conocimiento.

 

Mi ruta se ha establecido sobre un mar inexplorado.

 

En su voluntad reside nuestra paz.

 

Las tristes almas de aquellos que vivieron sin fallas y sin alabanzas.

 

Aquel que escucha bien, toma apuntes.

 

El arte, en la medida de sus posibilidades sigue a la naturaleza, tal como un pupilo imita a su maestro; de tal suerte debe ser tu arte. Nieta de Dios.

 

A menos que moderes tu orgullo, este será tu mayor castigo.

 

Aristóteles es el maestro de todos aquellos que conocen.

 

La lujuria puede ocupar un lugar que es posible perdonar cuando se encuentra en el camino de aprender a amar.

 

¡Oh!, raza humana, nacida para volar, ¿Cómo puede entonces una pequeña brisa de viento hacerte caer?

 

La experiencia te mostrará lo salado del pan ajeno, y lo penoso que es subir y bajar por las de un piso ajeno.

 

Nadie piensa en la cantidad de sangre que cuesta.

 

Aquel que puede darse cuenta de alguna necesidad, y para ayudar espera hasta que se lo pidan, es tan cruel como si nunca hubiera ayudado.

 

Ellos anhelan lo que temen.

 

Sin embargo ¿Qué clase de persona eres tú que te atreves a juzgar los hechos que ocurren a mil millas de distancia con tu visión que sólo alcanza a cubrir un corto tramo?

 

Con el vino florece la poesía en el corazón de los hombres.

 

A pesar de todo, ahora mi voluntad y mi deseo se mueven como parte de una misma rueda, marcando su propio ritmo.

 

Rápido nace el amor hacia aquel corazón que es gentil.

 

Entonces es cuando salimos a mirar las estrellas otra vez.

 

En la profundidad de tal pena la lengua se mueve en vano; el lenguaje de nuestra memoria y nuestros sentidos carece de un vocabulario propio para tal dolor.

 

Las cosas se hacen más perfectas en cuanto más puedan soportar placer y dolor.

 

El demonio no es tan negro como lo pintan.

 

La raza humana alcanza su mejor estado, en cuanto más libertad tiene.

 

En ese libro que es mi memoria, en la primera página del capítulo que es el día en que te conocí, aparecen las palabras, “aquí comienza una nueva vida”.

 

Dentro de la oscuridad eterna, dentro del fuego, dentro del hielo.

 

Considera tu origen. No fuiste formado para vivir como los brutos sino para seguir a los virtuosos y sabios.

 

Soy el camino a la ciudad de la aflicción, soy el camino hacia el dolor eterno, soy el camino a seguir entre los perdidos.

 

No he muerto y, aun así, perdí el aliento de la vida.

 

Existe un gentil pensamiento que a veces me hace sentir vivo, porque es un pensamiento de ti.

 

Amor, que no absuelve a nadie amado de amar, me agarró tan fuertemente con su encanto que, como ves, no me ha dejado todavía.

 

La justicia no desciende de su propio pináculo.

 

Pronto estarás en un lugar donde tus propios ojos verán y se darán la respuesta al gran misterio.

 

Las armas de la justicia divina están imbuidas con la confesión y el arrepentimiento del ofensor.

 

Ahora nuestras mentes son como el humo, pero pronto serán como el fuego.

 

El orgullo, la avaricia y la envidia son las tres chispas que incineran el corazón.

 

Mi mente estaba llena de otras cosas en aquel momento que me aparté del camino.

 

Si tú, libre como eres has permanecido aquí abajo; es poco probable que tan siquiera una llama viviente siga ardiendo arriba.

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