La adicción Un problema de todos

La adicción Un problema de todos

La adicción un problema de todos. El mundo actual es un terreno abonado  para la adicción. No hay quien nomanifieste síntomas de consumismo adictivo (adicción al sexo, a los carbohidratos, al trabajo, a Internet, al Blackberry, a comprar, a jugar, a personas y a cualquier cosa). Se nos estimula al consumismo de muchas cosas y sustancias que no necesitamos, que no son alimentos y que más bien son perjudiciales como: el azúcar, las harinas blancas y la comida “chatarra”, incluso al consumo de fármacos y medicamentos, y drogas legalizadas como el tabaco y el  alcohol. Nuestra cultura manifiesta una crisis de valores. La sociedad ha descontado a DIOS y a la “Realidad Espiritual” y los valores éticos, morales y religiosos han sido sustituidos por los “antivalores” de una sociedad consumista orientada hacia la especulación y el lucro deshonesto de intereses egoístas y materialistas. Los Valores como: honestidad, sinceridad, respeto, obediencia, lealtad, generosidad, fidelidad, humildad y sencillez, son considerados como características fundamentales del “Propio Pendejo”. Mientras que el ser  agresivo, desconfiado, irreverente, mentiroso y falso, son los requisitos para ser reconocido como “Un Vivo”: alguien más apto–aparentemente- para sobrevivir en esta sociedad competitiva y depredadora. En estas condiciones de competitividad desleal y egoísmo, tenemos que desarrollar una postura defensiva y a manifestar una desconfianza generalizada, listos para contra atacar y sobrevivir según “la ley de la jungla”.

 

El estilo de vida nos aleja de nuestro ser Real, del Ser Auténtico y Espiritual.Desde pequeños se nos educa para vivir en función de llenar las expectativas y  satisfacer los requerimientos de otros. Con lo cual, aprendemos a negar las necesidades de nuestro Ser Real en nuestro intento por complacer las demandas de los padres, de los familiares, de las tradiciones y de la sociedad de consumo. Es así que,  vivimos privaciones de nuestras necesidades básicas fisiológicas y psicológicas, padecemos de carencias y sufrimos de vacío existencial, sensación de separatividad y soledad acompañada. A esta falta de contacto con las necesidades del SER REAL se denomina ALIENACIÓN (EXTRAÑESA DE SI) (aliene═insano). En estas circunstancias, se crean las condiciones ideales para buscar la satisfacción fuera de nosotros, aunque sabemos que la satisfacción nos elude siempre. Sin embargo, así como crece la insatisfacción, crece también la búsqueda de placeres y experiencias que mitiguen el dolor de la existencia. Así, nos dirigimos inexorablemente hacia el consumismo compulsivo e irracional, hacia la evasión adictiva y hacia la codependencia. Por tal razón, califico a la sociedad moderna como un “enfermadero”. Es imposible vivir en ella sin enfermarnos de algo.

Todos los miembros de la familia nos encontramos sometidos a las mismas presiones del “enfermadero” pero cada cual según sus recursos y características encuentra su propia manera de sobrevivir.  Algunos de los miembros se adaptan mejor a los requerimientos sociales, y logran manejar o disfrazar su crisis existencial a través del éxito, del exceso de responsabilidades, de adicciones socialmente aceptadas y somatizando los conflictos, de manera que el estrés y los problemas personales eventualmente evolucionan hacia las enfermedades crónicas y degenerativas propias de esta civilización y de estos tiempos.  En cambio, suele haber siempre al menos un miembro que por manifestar conductas evasivas y rebeldes -que no son socialmente aceptadas por su potencial autodestructivo- se le considera “la oveja negra” de la familia. En él es en quien se desarrolla la Enfermedad Adictiva.Al mismo, le corresponde el rol del “chivo expiatorio” de toda la frustración, la rabia y la disfuncionalidad de la familia.

Somos una sociedad enferma, conformada por individuos enfermos: crónicamente insatisfechos, intoxicados, mal nutridos, adictos a sustancias, conductas y personas, y estresados por las ambiciones.  Las adicciones y las enfermedades psicosomáticas y degenerativas son parte de la realidad de vida en la que apenas sobrevivimos. Esta tendencia cultural tiene su origen en una serie de carencias y desviaciones de nuestra formación y educación que no permiten el desarrollo pleno de nuestras potencialidades. Existen muchas debilidades de carácter determinadas por el facilismo, la comodidad, el consumismo, la ignorancia y  la inconsciencia en la que permanecemos orientándonos hacia lo que nos gusta y alejándonos de lo que no. Abusamos de lo que nos gusta y por eso nos intoxicamos, y evitamos lo que no nos gusta y por eso padecemos de múltiples carencias. Mediante esta actitud somos presa de los instintos, nos dejamos llevar por impulsos temperamentales y solemos rehuir de todo lo que represente problemas, compromisos y dificultades. Es así que la adicción en un principio es parte de las soluciones que utilizamos para hacer la vida más llevadera, pero  luego se convierte en parte de los problemas.

La adicción no es simplemente sinvergüenzura u ociosidad, en realidad es una enfermedad.  La Enfermedad Adictiva (EA) es un trastorno biológico, psíquico, social y espiritual en el cual una persona ha desarrollado dependencia, hacia una sustancia, una actividad o una relación (codependencia) que lo gratifica y mejora su estado de ánimo. A nivel neurológico, un adicto posee un desbalance en los neurotransmisores por lo que depende de la conducta o consumo adictivo para lograr sentirse “artificial y temporalmente bien”. La Enfermedad se caracteriza por ser PROGRESIVA y frecuentemente LETAL  -en especial cuando es a substancias como alcohol, cocaína, heroína, nicotina, etc.- y porque no tiene una CURA definitiva. Se CONTROLA, se maneja y se aprende a vivir con ella en condiciones de bienestar, mientras se contemplen y respeten ciertos parámetros. De manera similar como ocurre con cualquier otra condición como la diabetes o la migraña o la colitis.

El recurrir a algo que altere el estado de ánimo es una elección, que suele comenzar por curiosidad como una experiencia. Luego, solemos repetir la experiencia de manera ocasional y a partir de allí, suele aumentar la frecuencia, y crearse un cierto patrón de regularidad. Entonces, sin saber ni cómo ni cuándo, pasamos del USO al ABUSO y luego a la adicción. Toda adicción comienza con el uso pero todo uso no conduce a una adicción. La adicción es una condición que nos roba la capacidad de elegir y nos dicta la frecuencia, la cantidad y la forma de consumo. Se caracteriza por la marcada dependencia y  la falta de libertad. La dependencia creciente está determinada por dos características: la Tolerancia y la Abstinencia. La Tolerancia es el fenómeno por el cual, para lograr un efecto satisfactorio se requieren estímulos de mayor intensidad y frecuencia o en  cantidades mayores de sustancia. La Abstinencia es una serie de síntomas muy desagradables de enfermedad que experimenta el adicto cuando deja de consumir o de realizar la actividad adictiva.

Todos somos adictos en mayor o menor grado y nos diferenciamos simplemente en que unos muy pocos tienen el control, otros pocos saben que nunca lo han tenido pero la gran mayoría a decir verdad…cree tenerlo. Somos adictos a emociones intensas, al sexo (promiscuidad, sado-maso-homo, etc.), a otra persona, al trabajo, a al ejercicio, a ideologías políticas o religiosas,  a la Internet, al juego, a la TV, a comprar, a ayudar a otros, a diversas sustancias químicas y comida, etc. La diferencia es que, mientras unas te perjudican lenta y progresivamente de manera casi imperceptible, otras te destruyen de manera más dramática; mientras unas son socialmente censuradas y perseguidas otras no sólo son aprobadas sino que su consumo es incentivado e incluso, algunas son socialmente muy apreciadas; y mientras algunos nos comportamos aun dentro de la funcionalidad otros llegamos a tornarnos por completo disfuncionales.

El patrón adictivo puede ser muy variado. Pongamos por ejemplo el consumo de alcohol. La mayoría de los alcohólicos se consideran bebedores sociales, dicen que es preferible ser un “borracho conocido” que una “alcohólico anónimo”. Se suele considerar que alcohólico es aquél que bebe todos los días o el que bebe en grandes cantidades o el que pierde la consciencia cuando lo hace o el que se torna agresivo y luego no recuerda lo que hace o el que presenta problemas con la responsabilidad en el trabajo o con la familia por causa de la bebida o el que presenta problemas de salud como hígado graso o cirrosis por alcohol. Si bien todas estas modalidades son formas inequívocas de alcoholismo, el que suele beber socialmente para hacer negocios diariamente aunque no pierda la consciencia o el que necesita beber todos los fines de semana con sus amigos, o que bebe de vez en cuando pero cuando lo hace no puede parar por varios días, también son modalidades de alcoholismo.

Todos somos adictos, en mayor o menor grado, de una forma o de otra.  Todo lo que necesitamos en mayor cantidad de lo que podemos reconocer es adictivo porque nadie reconoce su adicción.

Toda emoción que somos capaces de experimentar como: la alegría o la tristeza, la tranquilidad o la desesperación, la ira o el pánico, incluso la ansiedad, la excitación y la paz son producidas por la acción y mediación de unas sustancias que actúan en las terminaciones nerviosas que conocemos como NEUROTRANSMISORES. Las células del sistemas nervioso se comunican entre si mediante los neurotransmisores.

Los más importantes son: Las ENDORFINAS y encefalinas que reducen el dolor, liberan opiáceos límbicos  activando la ruta del placer y regulan la temperatura, la sed y el apetito. La SEROTONINA llamada la hormona del humor, relacionado con el sueño saludable, el estado de ánimo y el buen humor. La DOPAMINA es la encargada de producir placer y euforia, también está relacionada en el aprendizaje y la memoria. La NOREPINEFRINA  agudiza el pensar con claridad, el estado de alerta y produce exitación. El  G.A.B.A. reduce la ansiedad e induce la relajación, la analgesia y el sueño. Impide el exceso de adrenalina y otros productos tóxicos, es anticonvulsionante y antiespasmódico. Junto a la glutamina mejora el rendimiento mental disminuido. El Ac. GLUTAMICO  (ppal. NT. Excitador) relacionado con la memoria y el aprendizaje, mejora el letargo y la fatiga mental.

Las actividades que realizamos, los alimentos que consumimos y las drogas que utilizamos tienen el poder de afectarnos porque modulan, liberando o inhibiendo la acción de algunos de estos neurotransmisores. Lo sorprendente es el que podemos aseverar con certeza que los mecanismos involucrados en la adicción a la heroína, a la cocaína, al alcohol, al éxtasis o a las anfetaminas, son los mismos involucrados en la adicción al cigarrillo, a la comida, a los carbohidratos, al chocolate, y en las conductas de estimulación como el sexo, los deportes extremos, el ejercicio o el juego. Esto significa que cuando experimentamos una sensación intensa de placer, una excitación euforizante, o la anestesia que nos permite ignorar u olvidar algún dolor físico o moral, se ponen en movimiento mecanismos que nos invitan a repetir la experiencia.

Las drogas tienen una estructura química similar a ciertos neurotransmisores y esto les permite engañar al cerebro, que no distingue entre la sustancia natural y la extraña. Los efectos de cada sustancia son diferentes, la cocaína es un poderoso estimulante que acelera considerablemente el ritmo cardíaco, mientras que la heroína actúa como sedante. Tanto la cocaína como el tabaco, el alcohol, la marihuana, la heroína, los barbitúricos, los inhalantes tienen un sistema de receptores exclusivos que le es propio a cada uno, pero poseenmecanismo de acción común, conocido “la ruta del placer”, el cual que tiene un solo neurotransmisor que es la dopamina. Es así, que todas las drogas, sustancias y actividades que provocan adicción estimulan este circuito de recompensa cerebral y producen placer. Todas las experiencias que el ser humano encuentra placenteras (ya sea escuchar música, comer un chocolate, abrazar a un ser querido) se deben al aumento, a una especie de “explosión” de la dopamina en la zona conocida como el núcleo accumbens.

Cada vez que repetimos la misma conducta, las neuronas liberan los neurotransmisores y se activan los circuitos que nos hacen sentir bien. Se produce un refuerzo del sistema de recompensa que impulsa al consumidor a repetir la acción una y otra vez. La diferencia entre una conducta reforzadora y una adictiva radica no en el qué sino en el cómo, es decir, no es lo que se hace sino como se hace. O sea, que la misma conducta puede ser saludable o patológica. Consideramos que una conducta es adictiva cuando se realiza desde la  inconsciencia, la compulsividad y la obsesión, con una frecuencia creciente por que se produce tolerancia y, que se presenta el síndrome de abstinencia cuando se deja de realizar.

Los adictos tienen una predisposición genética a tener niveles bajos de neurotransmisores por lo que presentan una mayor tendencia a experimentar: ansiedad, depresión, rabia, agresividad, desestimulación y apatía. La comida, sobre todo el azúcar y los carbohidratos refinados, las conductas como- ejercicios, el juego, el sexo y el trabajo causan cambios químicos en el centro de sentir que llevan a la adicción clásica. Ya bien que el adicto esté usando substancias químicas, comida o conductas para conseguir ponerse “subido” el tratamiento es básicamente el mismo para todos, con algunas excepciones/ modificaciones. Quizás es más fácil pensar en dejar completamente el alcohol, el Valium, o la cocaína que en controlar la comida y el cigarrillo, el trabajo o el sexo. Porque los productos refinados y las golosinas, los que contienen cafeína y la nicotina, constituyen una fuente legal (en su comercialización), barata, diaria y asequible en todo momento y en todo lugar para modificar de forma artificial pero rápida nuestro estado de ánimo. Esto determina que las personas caigan con tanta facilidad en su consumo adictivo en distintas circunstancias (de trabajo, estudio, frente a la ansiedad, etc.).

La adicción a los carbohidratos, es sin duda el problema adictivo más generalizado después de la codependencia (adicción a personas). Se puede incluso ser flaco y ser un PACHO (Persona Adicta a los Carbohidratos). El 75% de las personas con exceso de peso y 40% de las personas con peso normal son adictas a los carbohidratos.Al igual que cualquier otra adicción presenta tolerancia, ocasionando que se necesiten cantidades mayores de carbohidratos refinados  para sentir el mismo efecto. El azúcar desencadena también la producción de opioides naturales en el cerebro y este se vuelve adicto a las mismas de igual forma que lo hace a la morfina o a la heroína. Aunque estas drogas poseen un efecto mayor el proceso es esencialmente el mismo. Curiosamente la similitud entre el opio y el azúcar ya había sido percibida por los griegos en la antigüedad clásica. La otra manera en que los carbohidratos (de nuevo sobre todo los azúcares) afectan la manera en que nos sentimos es su acción en la insulina. Los carbohidratos causan un aumento en la insulina que hace que el azúcar entre en las células más rápidamente. Esto lleva a una caída en los niveles de azúcar que pueden llevar a una baja del azúcar en la sangre y a sentirse letargo y sueño 2 o 3 horas después, entonces se requiere otra dosis de dulce, chocolate o café para “subir” nuevamente.

Además de los trastornos psicológicos y emocionales de la dependencia, la adicción a los carbohidratos y la mala alimentación ocasionan trastornos de suma gravedad como: disglicemia (hiperinsulinemia),  obesidad, caramelización de las proteínas e inflamación crónica sistémica. Los cuales evolucionarán hacia la génesis del Síndrome Metabólico y de variadas enfermedades crónicas degenerativas con sus riesgos y consecuencias.Las grasas tienden a llevar a la sedación. Las proteínas causan que el nivel de azúcar en sangre sea más equilibrado. Los neurotransmisores son todos hechos de proteínas así que comer proteínas causa un aumento en todos los neurotransmisores al mismo tiempo,  lo que conlleva a tener en equilibrio el centro del sentir. La inanición ocurre en la anorexia cuando las personas restringen severamente la comida total que consumen. Esto lleva a una condición en el cuerpo llamada cetosis que causa que una persona se sienta “subida”. La bulimia por otra parte, alterna estados de consumo compulsivo, generalmente de carbohidratos con vómitos y períodos de inanición. ¿Cuántas personas -sobre todo mujeres- se encuentran esclavizadas por las pautas dictadas por la moda, y obligadas a sentirse miserables si no logran estar “flacas”?.

Ciertas actividades como el ejercicio, los deportes extremos, el juego, el ir de compras y el trabajo (productivo y creativo) son estimulantes y afectan el sistema de la dopamina/norepinefrina, todas pueden convertirse en adictivas. La adicción surge al producirse cambios químicos en nuestro centro de sentir que nos pone “subidos (high)”. El Ejercicio, obviamente es una conducta estimulante-inducida pero después de mucho ejercicio sobre todo si usted recibe un poco de dolor físico del ejercicio (con descargas de endorfinas/encefalinas – los opiatos), usted puede conseguir un “subido” adicional. Primero los estimulantes después los “relajadores llevándole a sentirse cansado y “relajado.”El Sexo funciona de igual manera, primero todo es excitación y estímulo que sigue después con la relajación. Haciéndolo compulsivamente, perdiendo control, teniendo problemas pero continuamente haciéndolo de nuevo.El Juego, una afición creciente que afecta a gran cantidad de personas, es similar a las actividades extremas. Las personas se sienten excitadas, nerviosas, asustadas cuando juegan. Esto es debido a que en el centro del sentir aumenta la dopamina y los neurotransmisores de norepinefrina.

En fin que, la sociedad contemporánea basada en un consumismo y un mercantilismo inmorales, se ha convertido en una sociedad adictiva. Se nos motiva, se nos incentiva y se nos valora contradictoriamente el consumo indiscriminado de comida chatarra pero se valora la belleza y el físico, se censura el machismo pero estamos bombardeados de sexo por todas partes, se rechazan a los alcohólicos pero se celebran a los borrachos. Debemos estar atentos y centrados en nuestras verdaderas necesidades y muy conscientes de que: los intereses creados nos manipulan para su beneficio sin importar a nadie lo que ocurra con usted.Toda adicción comienza por el uso y luego pasa al abuso, pero no todo uso tiene que evolucionar a la adicción. Así que, la capacidad de discernir y de elegir con criterios de proporcionalidad y mesura, hacen la diferencia.

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