La atención plena para cultivar la calma y la concentración

La atención plena para cultivar la calma y la concentración

Este post trata de La atención plena para cultivar la calma y la concentración

Aprender a enfocar nuestra mente es una de las cosas más importantes que podemos hacer para cultivar nuestra inteligencia emocional, con paciencia y perseverancia. Sea la dirección que tomemos como profesión u ocupación, lo que importa y determina parte de nuestro desempeño y capacidad de aprender con facilidad es nuestra calidad de atención y concentración en lo que hacemos.

Una opción que nos ayuda a enfocar de forma natural y simple, es el programa de reducción del estrés basado en la atención plena (mindfulness). Es definida, como “la conciencia que aparece al prestar deliberadamente atención, en el momento presente y sin juzgar, observando cómo se despliega la experiencia momento a momento” por el Dr. Jon Kabat-Zinn, quien ha sido fundador y director de la Clínica para Reducción del Estrés en Estados Unidos.

La atención plena, trabaja con un conjunto de técnicas de desarrollo de la atención y la concentración, técnicas respiratorias y corporales, cuyos efectos han sido validados en numerosos trabajos de investigación en la salud, la psicoterapia, la educación, las empresas, entre otros.

La atención plena nos ayuda a recuperar nuestro equilibrio interno, atendiendo de forma integral a los aspectos de la persona; cuerpo, mente y espíritu. A reconocer cualquier patrón subyacente de separación, negación, o falta de auto estima que pueda hacerse manifiesto en nuestras sensaciones físicas, emociones o pensamientos.

Practicando la atención plena desarrollamos una mayor capacidad de discernimiento y de compasión. La práctica de esta atención abre la puerta hacia nuevas alternativas, nos trae al aquí y al ahora, nos invita a vivir una vida más satisfactoria.

Los programas de reducción de estrés y terapia cognitiva basados en la atención plena enseñan la habilidad de cultivar niveles de atención y compasión más profundos, nos invitan a responsabilizarnos más por el cuidado de nuestra salud y bienestar, esto, en sí, puede contribuir a la reducción del estrés físico y mental que quizás estén contribuyendo a los factores de nuestra enfermedad

En la práctica 

¿Qué se puede hacer para calmar nuestra mente?. La mente suele estar  llena de pensamientos incesantes, ocupada en predecir el futuro, o tratando de cambiar lo que ocurrió en el pasado, o si tan solo decidimos descansar nuestra mente viene un interés tras otro llamando nuestra atención y solicitando nuestra acción, ya sea persiguiendo lo que queremos, huyendo de lo que tememos, o distrayéndonos con cosas que no tienen real importancia. Durante mucho tiempo esa era parte de mi historia personal, y no tenía ni idea que existían alternativas para silenciar esa mente ruidosa.

Si tu vida está colmada de ruido, puedes comenzar por crear tres (3) minutos de paz al día; con una práctica sencilla de concentración en tu hogar u oficina, en el momento que desees, particularmente lo hago al despertar y consiste en llevar tu atención de manera sostenida hacia tu respiración donde sea que la sientas (por ejemplo, en el pecho, el abdomen o la nariz); observar la inhalación y la exhalación, lo cual genera paz al activar la respuestas de relajación. Una vez que elijas tu punto de concentración, trae tu atención a ese lugar una y otra vez, amablemente, por algunos minutos, sin preocuparte porque surjan distracciones y pensamientos. Simplemente regresa a tu foco una y otra vez.

Esta sencilla práctica, utilizándola día a día, pacientemente fortalece y conserva la  calma mental que todos deseamos y nos ayuda a cultivar una mente concentrada, flexible y clara.

De esta forma, empezamos a crear momentos de atención en nuestra vida, apoyándonos en la respiración.

¡Feliz práctica de la atención en pequeños instantes del día!

Ellos suman presencia y foco en su vida!

 

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