La redimensión del ser

La redimensión del ser

La redimensión del ser. La Redimensión del Ser es un proceso de auto conocimiento y afirmación como individuos que nos conduce a mejorar la autoestima, la comunicación y la expresión de sentimientos, afectos y la sexualidad, liberándonos de la interferencia que produce en nosotros algunas programaciones y experiencias pasadas minusvalidantes; para así diseñar un proyecto de vida desde muestro ser real escuchando la voz de nuestra naturaleza.

 

Cuántos de nosotros hemos pasado la mayor parte de nuestras vidas viviendo para complacer a otros, como condición para ser querido, apreciado o aprobado. Tratando de ser un buen hijo, un buen amigo, un buen estudiante, un buen esposo, etc., y quizás con la sensación interna de no haberlo logrado nunca a cabalidad. Por esta razón, nos afecta tanto la opinión o la crítica de los demás, porque nuestra estima se cifra en que se nos reconozca el que cumplimos un buen papel. La recomendación para esta fase es la de hacer una revisión de nuestras vidas, actividades y relaciones, con la cual nos hagamos una autoevaluación sincera que nos permita descubrir cuáles son nuestras tendencias, nuestras fortalezas y debilidades y ubicar todas nuestras fuentes de conflictos. Como ya dijimos el conflicto es la base del stress y de la contradicción, es la fuente de la dualidad que nos atormenta. Todo conflicto nos resta energía, y su persistencia en el tiempo a la larga va a desequilibrar nuestra salud. Lo fundamental es reconocer las necesidades de nuestro Ser Real y poder ser consecuente para con ellas.

Asumir que si yo no me amo, si yo no me cuido, nadie tiene porque hacerlo. Además nadie mejor que uno puede saber exactamente la medida de nuestras necesidades así que nadie más calificado para satisfacerlas que uno mismo. Así que tenemos que hacernos responsables de nuestros estados de ánimo, que no sean las circunstancias externas las que jueguen con nuestras emociones y nos lleven de la euforia a la depresión, o de la ilusión a la rabia. Sin ningún control de nuestra parte como marionetas en las manos del destino. En nosotros esta la posibilidad de hacernos dueños de las situaciones en vez víctimas de las circunstancias. No olvidemos que la sociedad de consumo nos ha convertido en consumidores compulsivos e irracionales, creándonos necesidades ficticias que asumimos como verdaderas. De esta manera si no tengo un zapato o un pantalón de marca me siento miserable, y si no tengo un buen carro, una pinta y una pareja que me represente tengo que sentirme como un “pobre diablo.

La felicidad en mi opinión es una consecuencia del desarrollo armónico y proporcionado de todas nuestras potencialidades. Cada una de ellas nos permite realizarnos en un aspecto de la realidad alcanzando una meta particular. La felicidad, en verdad no tiene mucho que ver con lo que se tenga o de lo que se carezca, sino mas bien con lo que se Es y con lo que se hace. Uno de nuestras mayores limitaciones consiste en que como nuestras potencialidades y necesidades reales están poco cultivadas, por lo general concentramos la atención en algunas áreas de la vida y dejamos otras totalmente descuidadas. Por lo tanto tratamos de llenar nuestras carencias con más de lo mismo. Es decir, por ejemplo: Quienes tienen como tendencia compulsiva la gula, pretenden llenar sus carencias sexuales, afectivas o espirituales con más comida, y así, otros viven en función del sexo, o del trabajo o de cualquier otra droga con la cual evadir sus verdaderas necesidades.

Debemos propiciar en nosotros un desarrollo armónico, porque las necesidades afectivas solo se sacian con amor, así como la sed solo se calma con agua, y el hambre con comida. Necesitamos contactarnos con todas nuestras necesidades y establecer actividades precisas que nos ayuden a realizarnos como individuo, como amigo, como hijo, como hermano, como esposo y como planetario. Pero en cada una de estas facetas soy yo quien consciente y responsablemente debo precisar mis metas en función de mis necesidades reales. Es recomendable investigar de diversas maneras en nosotros mismos. Se han desarrollado muchas técnicas para ayudarnos a conocernos y a contactarnos con nuestro Ser Autentico, ese Niño Interior que llaman algunos, que tiene la capacidad de ser libre, espontaneo, natural, y feliz. A través de instrumentos como La biodanza, el renacimiento, a través del arte de la actuación, podemos explorar y aprender a expresar nuestras necesidades más intimas y nuestros talentos más únicos y originales.

Cuando sepas sobre Talleres de autoestima, de comunicación, de asertividad, de crecimiento emocional, no les tengas miedo. No tengas miedo a conocerte o a que otros te conozcan. No tengas miedo a quedar expuesto, porque en esa supuesta vulnerabilidad se encuentra nuestra verdadera belleza. Todos usamos mascaras, mascaras para esconder aquello que no nos gusta y que no aceptamos de nosotros, quizás porque alguien en el pasado nos lo censuro. Mascaras que crean muros que nos aíslan en soledad, y nos escondemos en las palabras porque con ellas todos somos perfectos, nos escondemos detrás de los títulos porque con ellos todos somos valiosos, y nos desesperamos por conseguir dinero y posesiones materiales por que con ellas logramos poder y respeto. Todo eso lo usamos para alejarnos y evitar, la verdadera intimidad, con nosotros mismos y por supuesto también con los demás. Porque en lo más profundo de nuestro Ser, sabemos que es así. Sabemos que estamos insatisfechos, y no nos sentimos bien con nosotros mismos, porque no nos aceptamos. Y en esa soledad que hemos fabricado donde podríamos disfrutar en silencio, del mundo subjetivo y de la espiritualidad, ni siquiera nos soportamos.

Solo despojándonos de las mascaras podremos encontrar “quien somos” en realidad. Cuando comprendamos que somos hechos a imagen y semejanza de Dios, y que en ello no puede haber ninguna falta, entonces podremos aceptar todas nuestras fortalezas y debilidades, y podremos recibir y agradecer todos nuestros atributos porque somos únicos, irrepetibles y maravillosos. Entonces mostrémonos altivos y contentos de quien somos, afirmemos nuestra individualidad destaquemos nuestras diferencias pero sobre todo reconozcamos nuestras similitudes, porque todos en esencia somos iguales, Dejemos de buscar excusas para separarnos y démosle la bienvenida a la Unidad. A la unidad como Humanos, más allá de credos, razas y religiones; a la Unidad como planetarios conscientes de que debemos aprender a convivir en comunidad, y a reconocer y respetar la importancia y la necesidad que tenemos del componente No-humano de nuestro Planeta.

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