cómo cuidar y proteger la piel

Llega el invierno: cómo cuidar y proteger la piel

 

La piel es el órgano de mayor tamaño de nuestro cuerpo y, además, desempeña un papel muy importante para nuestra salud. Ésta actúa como barrera protectora contra las agresiones externas, regula nuestra temperatura corporal y nos protege de infecciones.

Por esta razón, es vital proporcionar el cuidado adecuado a nuestra piel. Concretamente, la piel de nuestro rostro es la que requiere mayor atención, ya que es la más vulnerable a agentes externos como el frío, por ejemplo.

En Estados Unidos, por ejemplo, el frío externo es un problema diario durante los meses del invierno y puede provocar algunas lesiones en la piel.

Consejos para cuidar y proteger la piel  

Hidratar a diario la piel del rostro

Aunque pueda parecer una banalidad, no lo es en absoluto. Las condiciones climáticas tienen gran peso sobre nuestra piel. Por este motivo, debemos mantenerla hidratada mediante el uso cremas que cubra las necesidades de cada época.

En invierno, se recomienda utilizar cremas para la cara con propiedades hidratantes y que, además cumplan un efecto antienvejecimiento. También es importante beber mucha agua.

Evitar lavar excesivamente las manos 

Lavarse las manos previene enfermedades y la propagación de infecciones a otras personas. Sin embargo, la dermatitis de desgaste que afectan al dorso de manos son un motivo frecuente de consulta en esta época del año.

Para garantizar un correcto procedimiento mete las manos en agua tibia para evitar riesgo de dermatitis y luego aplica jabón suficiente. Luego, frota las palmas de las manos entrelazando los dedos, y viceversa.

Evitar productos agresivos

Se recomienda utilizar productos suaves y testados dermatológicamente. Los productos naturales son una buena opciones y son menos agresivos que los industrializados.

Evitar ducharse con agua muy caliente o muy fría

El agua caliente de forma prolongada en la piel puede provocar resequedad. Al aumentar la temperatura del agua, la circulación se acelera provocando que las células se inflamen y finalmente, provoca sensaciones de picor, irritación o inflamación. Por otro lado, emplear agua a baja temperatura también puede provocar resequedad.

Hidratar los labios y protegerlos

Los labios sufren las consecuencias del frío. Además, otras zonas como la nariz también pueden resultar perjudicadas ya que se irritan y agrietan. Por esta razón, se recomienda utilizar bálsamos reparadores intensivos que calman y regeneran la zona nasal.

Protección solar diaria

Aunque no lo creas, incluso en invierno necesitamos usar protección solar. Aunque en esta época estamos menos horas expuestos al sol, la radiación UVA y UVB sigue estando presente y puede afectar nuestra piel.

Usar guantes y prendas de abrigo

Especialmente para aquellas personas con sensibilidad al frío. En algunos casos se pueden presentar el síndrome de Raynaud, una enfermedad por la cual las temperaturas frías o las emociones fuertes provocan espasmos vasculares, los cuale bloquean el flujo sanguíneo y los dedos de las manos se tornan en color blanco, azulado y rojo.

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