Los teóricos de la vida

Los teóricos de la vida

Los teóricos de la vida. Las conquistas que usted podrá estar anhelando para su vida serán ariscas si antes no educa su carácter, su moral y su coraje que son el comienzo, la sustancia y el final del liderazgo humano. Usted nunca obtendrá lo que tanto anhela, aún, con un corazón sensible y clemente si no se pone en acción.

Sentado codiciando un mejor vivir, usted podrá ser tan solo un erudito teórico de la vida, de esos que se ven sentados en los cafés de las ciudades y los pueblos del mundo entero corrigiendo las contrariedades de la humanidad y luego, vuelven a su propia perdición, a su vida real. Aquellos teóricos que presumen poseer la verdad sobre la vida y sus faenas, y saltan al escenario cuando nadie los ha llamado a proponer las formulas perfectas para vivir, mientras en verdad su vida es una verdadera desolación, un desierto desapacible, un abismo, una torpeza nada deseable con la que desean “salvar el mundo” mientras ellos se pierden en la tibia intención.

No son tiempos para lanzarnos al océano de la vacilación – porque ya navegamos a través de él – es el tiempo para reconocer los caminos visibles de la bienandanza que habitan con nosotros desde siempre, porque no están ocultos, como jamás han estado ocultas las estaciones en la tierra; éstos caminos no pertenecen solo a algunos reservados seres humanos, no están ocultos en cuevas deshabitadas ni en profundidades inexplorables, ni son un secreto, porque para conquistar la vida no existen secretos, solo principios que hay que cumplir.

Los caminos de la victoria habitan aquí, en donde los seres humanos habitamos y están conectadas con el universo mismo que nos vio nacer; solo se hace necesario avanzar por los destinos que el mismo ser humano dibuja para descubrirlos, para verlos y entenderlos y con ello, proporcionarle sentido y dirección a nuestra vida.

La vida solo propone dos opciones: Abordarla con grandeza o renunciar a ella. La primera en ocasiones genera miedo, pero la segunda con certeza engendrará vergüenza.

 

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