María Félix

María Félix

María de los Ángeles Félix Güereña más conocida como María Félix nació en Álamos, Sonora, el 8 de abril​ de 1914. Hija de Bernardo Félix Flores, militar y político, descendiente de indio yaqui y españoles; y de Josefina Güereña Rosas de ascendencia vasca. Tuvo once hermanos: Josefina, María de la Paz, Pablo, Bernardo, Miguel, Mercedes, Fernando, María Eugenia, Ricardo, Benjamín y Ana María del Sacramento.

Su infancia transcurrió en Álamos. De niña disfrutó con aficiones propias de los chicos, alejada de los juegos y conversaciones típicas femeninas. María se ejercitó como consumada jinete, subía a los árboles y, por encima de todo, admiró siempre a su hermano Pablo, hasta tal punto que sus padres los separaron por miedo a que la relación pasase de lo fraternal a lo incestuoso y lo enviaron a él a una academia militar.

Posteriormente, la familia se mudó a Guadalajara. El paso del tiempo transformó la belleza natural de María Félix en hermosura y desde muy pronto su aspecto comenzó a llamar la atención allá por donde iba. Logró el título de reina de la belleza estudiantil en la Universidad de Guadalajara y a pesar de su juventud, a los 17 años se casó con Enrique Álvarez Alatorre, un vendedor de la firma de cosméticos Max Factor con quien tuvo a su único hijo, Enrique Álvarez Félix

Finalmente, acabaría divorciándose de Álvarez Alatorre en 1938. Tras su divorcio, María vuelve a Guadalajara con su familia, siendo objeto de chismes y murmuraciones debido a su condición de divorciada. Ante esta situación, María decide trasladarse a Ciudad de México con su hijo

Una vez en Ciudad de México María trabaja como recepcionista en la consulta de un cirujano plástico y vive con su hijo en una casa de huéspedes. Un día, el padre de su hijo la visitó en la capital mexicana y se lo llevó a Guadalajara, negándose a devolvérselo. María le juró que algún día sería más influyente que él y se lo quitaría, algo que logró algunos años después

La relación de María con el cine empezó por azar; fue descubierta por el director Miguel Zacarías, quien intentó y logró potenciar aquella “apasionada frialdad” que caracterizaba sus actuaciones. Con él debutó en el cine en 1942, interpretando la película El peñón de las ánimas, que inició la lista de los filmes en los que compartía reparto con quien mas tarde seria su esposo Jorge Negrete.

El realizador Fernando Palacios le hizo estudiar arte dramático. Con este director consiguió su primer éxito importante en La mujer sin alma (1943), filme en el que tomó cuerpo su arquetipo de mujer bella y altiva. En el mismo año 1943 se le adjudicó el papel estelar de la cinta Doña Bárbara, basada en una adaptación de la obra homónima de Rómulo Gallegos y dirigida por Fernando de Fuentes.

Para el filme, ya estaba contratada la actriz Isabela Corona, pero cuando Gallegos vio por primera vez a María Félix en una comida en el restaurante Chapultepec, quedó prendado de ella y exclamó: “¡Aquí está mi Doña Bárbara!”. Esta película se rodó en Venezuela con actores mexicanos y venezolanos.

María Félix siguio trabajando para Fernando de Fuentes, en “La mujer sin alma” (1943) y “La devoradora” (1946). ​ Estas cintas contribuyen a aumentar su celebridad como “vampiresa por excelencia del cine mexicano”.

María Félix abandonó este rol en filmes como “El monje blanco” (1945) de Julio Bracho y “Vértigo” (1946) de Antonio Momplet.

María Félix logra la consagración a nivel internacional de la mano del renombrado director Emilio Fernández, con quién realiza las películas: Enamorada (1946), Río Escondido (1947) y Maclovia (1948).

María también colabora con Roberto Gavaldón, otro director con quien lució algunas de sus mejores interpretaciones. Su primera colaboración fue en “La diosa arrodillada” (1947). Gracias a estos filmes, la fama de María cruzó el Atlántico.

En España María Félix realiza tres películas, Mare nostrum (1948), Una mujer cualquiera (1950) y La noche del sábado (1950), todas de Rafael Gil.

En 1951, María Félix filma la coproducción franco-española La corona negra (1951), filme del argentino Luis Saslavsky

De España pasará a Italia, donde María Félix realizó Incantessimo tragico (1951) y Mesalina (1951) ​, de Carmine Gallone, en su momento, el filme más caro del cine italiano.

En 1952, María Félix conquistó el mercado argentino con la película “La pasión desnuda”, del cineasta argentino Luis César Amadori. Ese mismo año María regresa a México. Su estancia en el país se basará principalmente en su matrimonio con Jorge Negrete, con quien filma “El rapto”, dirigida por Emilio Fernández, ​

Tras la muerte de Jorge Negrete, el 5 de diciembre de 1953, María Félix regresa a Europa.

María Félix seguiría en grandes producciones, la mas significativas fueron: “Tizoc Amor Indio”, con Pedro Infante, Juana Gallo y la última de sus peliculas en el año 1970 “La generala”

Los años postreros de María transcurren entre eventos sociales, homenajes, opiniones controvertidas y simples despropósitos. Hasta el final de su vida aseguró que quería volver a la actuación, pero nunca se concretó nada.

María Félix murió el 8 de abril de 2002, en Ciudad de México

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