Reflexiones del Guerrero de la Luz

Reflexiones del Guerrero de la Luz

Reflexiones del Guerrero de la Luz

Un guerrero de la luz no cuenta solamente con sus fuerzas, sino también con la energía de su adversario.

Al iniciar el combate, todo lo que él posee es su entusiasmo y los golpes que aprendió mientras se entrenaba; a medida que la lucha avanza, descubre que el entusiasmo y el entrenamiento no son suficientes para vencer: se necesita experiencia.

Entonces él abre su corazón al Universo y pide a Dios que lo inspire, de manera que cada golpe del enemigo sea también una lección de defensa para él.

Los compañeros comentan: “¡Qué supersticioso es! Paró la lucha para rezar, y respeta los trucos del adversario”.

El guerrero no responde a estas provocaciones. Sabe que, sin inspiración y experiencia, no hay entrenamiento que dé resultado

El Guerrero de la Luz no teme parecer loco.

Habla en voz alta consigo mismo cuando está solo. Alguien le enseñó que ésta es la mejor manera de comunicarse con los ángeles y el se arriesga al contacto.

Al comienzo se dá cuenta de que es difícil. Piensa que no tiene nada que decir, que repetirá tonterías sin sentido.

Pero aún así, el guerrero insiste. Cada día conversa con su corazón. Dice cosas con las que no está de acuerdo, cosas absurdas.

Un día percibe un cambio en su voz. Y comprende que está canalizando una sabiduría mayor.

El guerrero parece loco, pero esto es apenas un disfraz. Se atrevió a pedir a su ángel las informaciones que necesitaba y consiguió recibirlas.

Un guerrero de la luz jamás hace trampas, pero sabe distraer a su adversario.

Por más ansioso que esté, juega con los recursos de la estrategia para alcanzar su objetivo.

Cuando percibe que está llegando al fin de sus fuerzas, hace que el enemigo piense que no tiene prisa.

Cuando tiene que atacar el lado derecho, mueve sus tropas hacia el lado izquierdo.

Si pretende iniciar la lucha inmediatamente, finge que tiene sueño y que se prepara para dormir.

Los amigos comentan: “hay que ver como ha perdido su entusiasmo”. Pero él prescinde de sus comentarios, porque los amigos no conocen sus tácticas de combate.

Un guerrero de la luz sabe lo que quiere. Y no necesita dar explicaciones.

Un guerrero de la luz respeta la principal enseñanza del I Ching, “la perseverancia es favorable”.

Pero él sabe que la perseverancia no tiene nada que ver con la insistencia.

Existen épocas en las que los combates se prolongan más allá de lo necesario, agotando sus fuerzas y debilitando su entusiasmo.

En estos momentos, el guerrero reflexiona: “una guerra prolongada termina destruyendo al propio país victorioso”.

Entonces él retira sus fuerzas del campo de batalla y se concede a sí mismo una tregua. Persevera en su voluntad, pero sabe esperar el mejor momento para un nuevo ataque.

Un guerrero siempre vuelve a la lucha. Pero nunca lo hace por obstinación, y sí porque nota el cambio en el tiempo.

Todo guerrero de la luz ya tuvo miedo de entrar en combate.
Todo guerrero de la luz ya traicionó y mintió en el pasado.
Todo guerrero de la luz ya perdió la fe en el futuro.
Todo guerrero de la luz ya recorrió un camino que no era el propio.
Todo guerrero de la luz ya sufrió por cosas sin importancia.
Todo guerrero de la luz ya pensó que no era un guerrero de la luz
Todo guerreo de la luz ya falló en sus obligaciones espirituales.
Todo guerrero de la luz ya dijo sí cuando quería decir no.
Todo guerrero de la luz ya hirió a alguien a quien amaba.

Por eso es un guerrero de la luz:
Pasó por todo eso, y no perdió la esperanza de ser mejor de lo que es.

Todo guerrero de la luz ya tuvo miedo de entrar en combate.
Todo guerrero de la luz ya traicionó y mintió en el pasado.
Todo guerrero de la luz ya perdió la fe en el futuro.
Todo guerrero de la luz ya recorrió un camino que no era el propio.
Todo guerrero de la luz ya sufrió por cosas sin importancia.
Todo guerrero de la luz ya pensó que no era un guerrero de la luz
Todo guerreo de la luz ya falló en sus obligaciones espirituales.
Todo guerrero de la luz ya dijo sí cuando quería decir no.
Todo guerrero de la luz ya hirió a alguien a quien amaba.

Por eso es un guerrero de la luz:
Pasó por todo eso, y no perdió la esperanza de ser mejor de lo que es.

Contenido relacionado

Artículos de Paulo Coelho

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *