San Agustín de Hipona

San Agustín de Hipona

 

San Agustín de Hipona, considerado el pensador que más influyó en el desarrollo de la filosofía medieval hasta el siglo XIII; uno de los creadores de la escuela patrística, esta corriente de pensamiento sentó las bases de la filosofía del cristianismo. Agustín defndió  la idea de  Dios como ser supremo y en él residen las ideas eternas e inmutables que condicionan el orden existente en el mundo. San  Agustín de Hipona  El «Doctor de la Gracia», considerado el máximo pensador del cristianismo del primer milenio y uno de los grandes genios de la historia. Fue un autor prolífico, su obra mas conocida es siendo Cofesiones y La ciudad de Dios.  Fue un buscador de la verdad y estudió corrientes filosóficas antes de ingresar en el seno de la Iglesia.

 

Primeros años

 

San Agustín de Hipona nace el 13 de noviembre del año 354 en Tagaste. Una población del norte de África, alejada del mar. Sus padres tenian posición, pero no eran ricos. Su padre Patricio, era un pagano de temperamento violento; gracias a la prudente conducta de su esposa, Mónica, se bautizó  antes de morir.

Mónica sumadre le  enseñó desde temprana edad los principios básicos de la religión cristiana . Agustín se llamó a sí mismo «el hijo de las lágrimas de su madre», esto era debido a que su separación del cristianismo la hizo sufrir mucho. Agustín hizo sus estudios básicos en su ciudad natal,  tambien estudios de gramática en la ciudad de  Madaura.

San Agustín de Hipona tenía varios hermanos; él habla de Navigio, quien dejó varios hijos al morir y de una hermana que consagró su virginidad al Señor. Aunque Agustín ingresó en el catecumenado desde la infancia, no recibió por entonces el bautismo, de acuerdo con la costumbre de la época.

 

Adolecencia y Estudios

 

Agustín destaco en el estudio de las letras especialmente  la literatura, con énfasis en la griega clásica y poseía

​Se especializó en gramática y retórica.​ También Durante desarrolló atracción hacia el teatro. Recibió muchos halagos y disfruto de fama, es su primeros años de su juventud. La fama se debía a su genio retórico y que sobresalió en concursos poéticos y certámenes públicos. En aquel momento se dejaba  llevar por sus pasiones, ya seguía abiertamente los impulsos de su espíritu sensual, pero nunca abandonó sus estudios, Todos estos años los recogio en su libro: Confesiones.

A los diecinueve años se dedicó al estudio de la filosofía y la ciencia , En estas areas  sobresalió muchísimo.

El joven Agustin conoció a una mujer, manteniendo  una relación  de catorce años, naciendo  un hijo llamado Adeodato.

 

Buscador de la verdad

 

San Agustín de Hipona siempre estaba en la búsqueda de la verdad. De esta manera pasaba de una escuela filosófica a otra sin que encontrara en ninguna una verdadera respuesta a sus inquietudes. Durante los años 373 al 382, San Agustín de Hipona se adhirió al maniqueísmo, filosofía dualista de Persia, su código moral no era muy estricto; Agustín recordaría posteriormente en sus Confesiones: “Concédeme castidad y continencia, pero no ahora mismo”. Al darse cuenta que no podía lograr reconciliar ciertos principios maniqueístas contradictorios. Consideraba que era una doctrina simplista que apoyaba la pasividad del bien ante el mal. De esta manera guio su interés hacia el escepticismo.

 

Viaje a Roma

 

Este descubrimiento lo llevo a una gran frustración personal, esto lo llevo en 383 a irse a Roma,. Existe una historia curiosa: Su madre quiso acompañarle: Agustín la engañó y la dejó en tierra, esto lo describe su libro Confesiones 5,8,15). En Roma enfermó de gravedad. Cuando fue nombrado magister rhetoricae en Mediolanum, la actualciudad de Milan.

 

San Agustín de Hipona vuelve al Cristianismo

 

En la ciudad Milán se produjo la última la conversión de Agustín al cristianismo. San Agustín de Hipona volvió al Cristianismo al conocer el obispo de San Ambrosio en Milán, cuando fue enviado como catedrático de retórica, en el año 383. En esa epoca Momenzó a asistir como catecúmeno a las celebraciones litúrgicas del obispo Ambrosio, quedo admirado de sus prédicas. Tambien aprecio mucho su buen  corazón. De esta manera conocia  los escritos de Plotino y las epístolas de Pablo de Tarso.

Esta noticia llenó de gozo a su madre, que había viajado a Italia para estar con su hijo, y que se encargó de buscarle un matrimonio acorde con su estado social y dirigirle hacia el bautismo. En vez de optar por casarse con la mujer que Mónica le había buscado, decidió vivir en ascesis; decisión a la que llegó después de haber conocido los escritos neoplatónicos gracias al sacerdote Simpliciano y al filósofo Mario Victorino, pues Los platónicos le ayudaron a resolver el problema del materialismo y el del mal.

Toma y lee

 

Según su propio relato, escuchó una voz (como la de un niño) que le dijo “Toma y lee”, como si se tratase de una invitación a leer las Escrituras, al leer el primer pasaje, al azar, el cual fue:

“… nada de comilonas y borracheras, nada de lujurias y desenfrenos, nada de rivalidades y envidias. Revestíos más bien del Señor Jesucristo, y no os preocupéis de la carne para satisfacer sus concupiscencias” (Rom. 13, 13-14) .

 

Monacato, sacerdocio y episcopado

 

En Tagaste, Agustín vendió todos sus bienes, para repartir el dinero  entre los pobres. Se retiró  a vivir en una pequeña propiedad y llevo su  vida monacal. Esta experiencia fue la inspiración que tuvo para crear su  famosa Regla. Su fama  extendió por todo el país.

En 391 viajó a Hipona en Argelia. Durante una celebración litúrgica fue elegido para que fuese ordenado sacerdote. Algo parecido sucedió cuando se le consagró como obispo en el 395. Entonces abandonó el monasterio de laicos y se instaló en la casa episcopal, que transformó en un monasterio de clérigos.

 

La actividad episcopal

 

La actividad episcopal de Agustín fue muy variada. Predicó y escribió en gran cantidad. Polemizó contra los criticos de la ortodoxia de la doctrina cristiana de aquellos tiempos. Dirigió concilios y resolviendo problemas muy diversos. Se enfrentó con energia a  maniqueos, donatistas, arrianos, pelagianos, priscilianistas, académicos, y otros Participó en los concilios regionales III de Hipona del 393, III de Cartago del 397 y IV de Cartago del 419, en los dos últimos como presidente y en los cuales se sancionó definitivamente el Canon bíblico que había sido hecho por el papa Dámaso I en Roma en el Sínodo del 382. Escribió libros que lo posicionan como uno de los cuatro principales Padres  latinos  de la Iglesia.

 

Grandes conflictos religiosos

 

Los bárbaros amenazaban al imperio llegando a saquear Roma en el año 410, el cisma y la herejía amenazaban también la unidad de la Iglesia. Agustín emprendió con entusiasmo la batalla teológica. Combatió la herejía maniqueísta, participó en dos grandes conflictos religiosos: uno de ellos fue con los donatistas y el otro lo mantuvo con los pelagianos, seguidores de un monje contemporáneo británico que negaba la doctrina del pecado original. La teología católica y la protestante, se basan en gran parte en las teorías agustinianas.

 

Fallecimiento

 

Agustín murió en Hipona el 28 de agosto del año 430. Durante el sitio al que los vándalos de Genserico sometieron la ciudad durante la invasión de la provincia romana de África. Su cuerpo,  hacia 725, a Pavía,  fue trasladado a la basílica de San Pietro in Ciel d’Oro.

 

 

Aportes de San Agustín de Hipona

 

Su pensamiento, de orientación platónica, defiende que la verdad no ha de buscarse en el mundo exterior por medio de los sentidos, sino reflexionando, volviendo la mirada hacia el interior de uno mismo: No vayas fuera. Vuélvete hacia dentro de ti mismo. La verdad habita en el hombre interior.

San Agustín de Hipona fue el primer gran talento filosófico desde la filosofía griega clásica. Con su obra y con su considerable influencia en la Iglesia y en el pensamiento cristiano, San Agustín contribuyó en gran manera a afianzar la orientación platónica de la filosofía en los siglos siguientes, hasta el resurgir del aristetolismo en el siglo XIII.

 

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