Tome el Control

Tome el Control

Tome el Control. En estos últimos meses me ha tocado la oportunidad de convivir con personas de diferentes lugares del mundo ya sea mediante conferencias, presentaciones de libros, talleres, correos electrónicos o sesiones de Coaching.

Uno de los temas que más me comentan o sobre el cual me piden algún tipo de asesoría es sobre alguna circunstancia inesperada que cambia la vida. Desde una separación, el fallecimiento de algún ser querido, la pérdida de trabajo, dinero o negocios, discusiones o simples conflictos en las relaciones interpersonales.

La pérdida del control en nuestra vida, sea el área que sea, nos puede llegar a causar miedo, incertidumbre. Lo que teníamos seguro, de repente cambió. Lo que pensábamos que era algo lógico, obvio o normal, sin que nos demos cuenta, deja de serlo.

Inclusive físicamente lo podemos sentir. El corazón comienza a palpitar más rápido, aceleramos la respiración, la sudoración aumenta, el nerviosismo aparece.

Son en esos momentos cuando las cosas se ponen complicadas o a veces hasta imposibles de superar cuando de pronto todo se transforma teniendo una idea positiva en mente. Tal vez el supuesto problema va a continuar, pero somos lo suficientemente capaces para cambiar de visión. Ahí está la clave del éxito.

Inclusive esta forma de “observar” es uno de los grandes fundamentos de la actitud mental positiva. A lo largo de mi vida he descubierto que tal vez no podemos hacer nada con lo que nos sucede, pero si con el cómo sentirnos frente a lo que sucede.

Cada uno de nosotros puede transformar su vida utilizando un nuevo “lente” para ver de forma más positiva, más realista, más objetiva esas experiencias que al principio se tornan complicadas y luego nos dejan valiosas enseñanzas de por vida. Increíble, pero cierto.

Un ejemplo sencillo son los días lluviosos. Para algunos la lluvia puede significar felicidad, ya que es un recurso valioso para sembradíos, cosechas o campos de cultivo, lo cual significará mayores ganancias en el futuro. Para otros la lluvia, como me lo dicen muchas personas, es un elemento para “ayudar” a generar estado de ánimos de tristeza, depresión o desánimo.

Una de las cosas que más me impactó en mi estudio del desarrollo humano, al ir profundizando en este tema, es que la lluvia como tal no genera ningún estado de ánimo, sino que nosotros le damos la interpretación que queramos o que hemos programado en nuestra mente.

Ni la lluvia, ni el sol, ni una persona, ni las palabras, ni una película o un libro poseen el poder para hacernos sentir bien o mal. Tienen un gran impacto en nuestras vidas gracias a que nosotros permitimos que entren en nuestra mente.

Todo depende del cristal con el que se mire. Esa frase tan conocida, si realmente la aplicamos a diario nos causará grandes satisfacciones al ir siendo más independientes de las circunstancias, mucho más libre de nuestros sentimientos y nos iremos sintiendo como diría Anthony De Mello, “más ligeros de equipaje”, más ligeros en pensamientos.

Cuando tomamos control de nuestra vida no cambian los problemas, cambian nuestra visión. Cuando tomamos control de nuestra vida los demás siguen siendo exactamente los mismos, no se hacen más bonitos, más feos o más amables. Nosotros somos los que a pesar de cualquier persona, podemos seguir viviendo tranquilos y con paz interior.

Una de las formas de ir cambiando ese lente, es saber que el mapa no es el territorio. No es lo mismo un árbol en un desierto o en un bosque. Los pensamientos, las tradiciones, los símbolos y las palabras pueden ser totalmente diferentes para una persona u otra.

Cada quien tiene su propia interpretación de la realidad y por ende hay que comprender, meternos un poco a los zapatos de la otra persona. No se trata de olvidar nuestras creencias, sino de saber aceptar las de los demás. Así podemos tomar el control de nuestra vida y de nuestros actos, pensando que cada quien actúa bajo sus propios impulsos y bajo su propia historia. No necesariamente viendo cada comentario o acción como un ataque personal, sino como una forma de comunicación.

Para vivir esta filosofía hay que comprender que lo que más hace daño no es lo que nos pueden decir o hacer, sino lo que pensamos. Mantener nuestra conciencia con afirmaciones positivas como “Soy capaz de hacerlo” “Soy valioso por el hecho de existir” “Nada ni nadie tiene el poder para cambiar mi estado de ánimo” “Soy feliz, tranquilo y pleno” pueden incrementar nuestro deseo por estar buscando nuestro bienestar.

Las experiencias están en el álbum los recuerdos. Hay que tomarlas como tal. Cada vivencia ha formado parte de nuestra historia, ha ido diseñando lo que hoy somos, sin embargo eso no significa que estemos condenados a nuestro destino. En cualquier momento podemos cambiar.

He visto en carne propia casos que para psicólogos y terapeutas eran casos casi imposibles y en unos cuantos minutos, con unos cambios de creencias y paradigmas su vida cambia por completo.

Le invito a que realice el siguiente ejercicio: Tome algún recuerdo o problema que le provoque conflicto. Imagine en su mente esa situación como una fotografía. Póngale color, tamaño, intensidad de luz, sonido o silencio, movimiento o manténgala estática, marco, cierre los ojos y trate de generar poco a poco esa imagen. Piense también el sentimiento que le causa al observarla mentalmente.

Ahora le pido que vaya cambiando cada una de las submodalidades. Si tenía color, hágala blanco y negro, si era blanco y negro, póngale la mayor cantidad de colores posibles. Si era una imagen del tamaño de un anuncio panorámico o muy grande, vaya haciéndola lo más chica posible hasta que quede del tamaño de una postal. Si era opaca, agregue una gran cantidad de brillo y luz. Si nadie hablaba o no había sonidos, piense en la imagen con una canción de música country o salsa y con los personajes o cosas que aparecen hablando. Si había sonido, imagínela en completo silencio.

Y así sucesivamente hasta que tenga una nueva segunda imagen. Quédese con la que usted mismo formó haciendo los cambios correspondientes y piense al observar la fotografía si es el mismo sentimiento de conflicto que en la primera.

Le aseguró que habrá cambiado y se sentirá mucho más tranquilo y seguro.

Ese sencillo ejercicio de hacerle creer al subconsciente un sentimiento distinto es una demostración de cómo podemos ir cambiando nuestra visión de lo que nos sucede.

Cada uno de nosotros somos nuestros propios timones del barco. Nosotros dirigimos nuestra vida en determinada dirección. Somos capaces para tomar nuestras propias decisiones y estar en paz a pesar de las circunstancias.

No tenga miedo, tome el control, sea dueño de su propia historia.

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